El clima laboral en Plásticos y Fugra Lerma se ha tornado tenso debido al rechazo masivo de los trabajadores hacia COREMEX, un sindicato que describen como ilegítimo, corrupto y carente de representatividad. Desde hace meses, los empleados han denunciado prácticas desleales y una clara falta de interés por parte del sindicato en defender sus derechos laborales.
COREMEX, según los trabajadores, opera con una estructura autoritaria que no permite la participación democrática ni la toma de decisiones colectivas. “Nunca nos informan de nada. No tenemos voz en las negociaciones, y al final, siempre terminamos perdiendo”, señaló un empleado que pidió anonimato por temor a represalias. Este sentimiento es compartido por la mayoría de los trabajadores, quienes perciben al sindicato como un títere de la empresa.
A esto se suma el malestar por las prácticas clientelistas que caracterizan a COREMEX, con líderes que usan sus cargos para beneficiar a sus allegados en lugar de atender las necesidades de la plantilla. “No necesitamos un sindicato que solo esté para cobrar cuotas y mantener a los mismos de siempre en el poder. Necesitamos una representación real, no los queremos con nosotros”, expresó una trabajadora.
El rechazo hacia COREMEX no solo es un grito contra la corrupción, sino una exigencia para transformar el modelo sindical en la planta. Los empleados han comenzado a movilizarse para exigir la salida del sindicato y la creación de un organismo transparente y democrático que realmente los represente. “Estamos cansados de que se burlen de nosotros. Queremos un cambio ahora”, declararon en un comunicado conjunto.
Este movimiento marca un momento decisivo para los trabajadores de Lerma, quienes han dejado claro que no tolerarán más abusos ni traiciones de quienes deberían estar luchando por su bienestar.
20/11/2024
Podríamos decir que son cuentos asiáticos, pero en los tiempos de la corrección política esto corre el riesgo de considerarse como racista. Por eso prefiero decir que, esa artimaña de invocar una invasión financiera asiática es solo para asustarnos con el petate del… chino.
Muchos siguen creyendo todos los amagos, fintas y dengues que lanza Donald Trump para ciscar a sus próximos negociantes mexicanos. Pero esos trucos también sacan de onda a sus propios seguidores y hasta periodistas.
Según el Financial Times, hace unas semanas Trump le había pedido a Robert Lighthizer ser el representante comercial de EU. Pero parece que no ¿o sí?
Ayer se hizo formal la nominación de Howard Lutnick, presidente ejecutivo de la firma de corretaje Cantor Fitzgerald, como jefe del Departamento de Comercio, la agencia que se ha convertido en el arma preferida de Estados Unidos para traer a raya al sector tecnológico de China.
Lutnick, también tendrá «responsabilidad directa adicional» por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, dijo Trump en un comunicado. Sin embargo, esto dejó un telón de confusiones pues no se sabe si las responsabilidades de Lutnick incluirán también las del Representante Comercial de Estados Unidos, el cargo comercial más chicho en el gobierno federal de ese país.
Su nombramiento también deja dudas sobre si el ex representante comercial de Estados Unidos y el machuchón de los aranceles de Trump, Lighthizer, se unirá a su nueva administración o se quedará como novia de pueblo.
De todos modos, Trump se acerca a otro amigo que respalda la visión de recuperar empleos en EU, promover la adopción de criptomonedas y el desarrollo tecnológico. Entre los highlights del nombramiento, destaca la idea de Lutnick de imponer aranceles del 60% a las importaciones chinas, con el pretexto de evitar que la tecnología estadounidense se convierta en arma militar de Beijing.
Y contra eso batallarán representantes mexicanos quienes demostrarán que la invasión china en México es un gran mito. Ayer también Marcelo Ebrard, secretario de economía, explicó que la Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente de China apenas representó 0.4% del total que ha recibido América del Norte de 2016 a 2023.
América del Norte recibió 395 mil 389 millones de dólares de IED proveniente de China en dicho periodo. De ese monto total, 68.1% fue captado en Estados Unidos y 31.5% en Canadá. Entonces, ¿por qué tanto escándalo? ¿Será que se quieren quedar con el negocio chino?
El cuento de la amenaza china parece ser solo eso: un cuento. Un recurso político para distraer, polarizar y mantener el control narrativo. Pero no se equivoquen señores anti 4T, el susto no es para los mexicanos, sino para los mismos estadounidenses. Los gringos no comen lumbre y solamente nos quieren asustar con el petate del chino.