Cuando leas estas líneas tal vez ya tendremos más información sobre lo que habría sucedido con la visita a México del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien sostendrá reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum y con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Posiblemente ya conoceremos algunos acuerdos, desacuerdos o, al menos, las pistas de lo que realmente busca Washington en esta nueva etapa de revisión del T-MEC. Lo cierto es que desde que EU dejó claro que no está dispuesto a comprometerse por otros 16 años con el tratado y prefiere revisiones anuales, las especulaciones no han dejado de crecer
En muchos foros empresariales, en reuniones de cámaras industriales y hasta en los pasillos del sector tecnológico aparece la misma pregunta: ¿qué más va a pedir Estados Unidos?
La tercera ronda técnica de diálogo con EU pone sobre la mesa temas sensibles como las reglas de origen para la industria automotriz y contenido regional en manufacturas. También se hablará de acero, aluminio, cumplimiento laboral, disposiciones ambientales, servicios financieros y comercio digital.
El pasado 2 de julio te comenté que la industria mexicana de tecnologías de la información comenzaba a mostrar señales de nerviosismo. No era una exageración. Si Washington endurece la vigilancia sobre el contenido asiático de los productos que cruzan la frontera, muchas empresas tecnológicas podrían enfrentar una presión similar a la que desde hace tiempo vive el sector automotriz.
México se ha convertido en un centro de manufactura tecnológica relevante, pero buena parte de los componentes electrónicos provienen de Asia, particularmente de China.
En ese sentido, agradezco la oportunidad de platicar con el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, quien busca poner algo de serenidad en un ambiente dominado por rumores sobre todo en la industria de Tecnologías de la Información (TI).
Su primera precisión es importante. Los aranceles no forman parte de la revisión formal del T-MEC pues se trata de medidas unilaterales que EU puede aplicar al margen del tratado. Por ello, explica que el sector privado de los tres países mantiene una estrategia conjunta para defender la permanencia del acuerdo y promover que los productos que cumplan las reglas de origen continúen pagando cero por ciento de arancel.
Otro tema que suele aparecer en las conversaciones es la presunta debilidad de las aduanas mexicanas. Medina Mora sostiene exactamente lo contrario. Afirma que los controles han mejorado y que incluso puede observarse una reducción en las importaciones mexicanas provenientes de Asia después de la aplicación de diversos aranceles.
Donde sí reconoce un rezago importante es en los pagos digitales. Mientras varios países sudamericanos y asiáticos aceleran la adopción de plataformas electrónicas, México todavía tiene una asignatura pendiente. Modernizar los sistemas de pago ya no es únicamente una cuestión de inclusión financiera; también forma parte de la infraestructura necesaria para competir en el comercio internacional.
Respecto de la Inteligencia Artificial (IA), el dirigente empresarial considera que el tema todavía no genera tensiones dentro de la negociación. No obstante, reconoce que la regulación llegará, como siempre ocurre con las grandes innovaciones tecnológicas, después del desarrollo de la propia tecnología. En ese sentido, considera razonable iniciar discusiones sobre el uso de la IA entre niños y adolescentes, particularmente en el ámbito educativo.
También circulan versiones sobre un eventual anexo al T-MEC relacionado con el entrenamiento de modelos de IA y los derechos de autor. Hasta ahora, asegura, ese asunto no forma parte de la agenda formal de negociación.
Quizá la reflexión más importante no tiene que ver con aranceles, aduanas o IA, sino con el papel que México quiere desempeñar durante los próximos años. Medina Mora admite que el país necesita dejar de ser únicamente un gran ensamblador de tecnología para convertirse en desarrollador de soluciones propias.
Eso implica invertir mucho más en investigación y desarrollo, fortalecer las incubadoras de empresas, acelerar los proyectos de innovación y aprovechar el talento que ya existe en universidades, centros de investigación y compañías mexicanas.
Medina Mora dice que las negociaciones del T-MEC probablemente serán largas y complejas. Exigirán paciencia, capacidad de negociación y firmeza.
Pero independientemente del resultado (lo dice este reportero), la discusión debería mostrar a los mexicanos que la mejor defensa es construir una economía capaz de innovar, generar propiedad intelectual y competir por conocimiento, no solamente por costos laborales. Ahí, más que en cualquier mesa de negociación, se juega buena parte del futuro tecnológico del país.
Juego de presiones
Detrás de las millonarias licitaciones públicas suelen aparecer intereses económicos, operadores políticos y estrategias para inclinar la balanza. La licitación LA-06-400-006400001-N-11-2026 parece confirmar esa vieja y perniciosa regla.
Este proceso definirá el arrendamiento de hasta 18 mil vehículos que utilizarán más de 90 dependencias federales durante los próximos cuatro años. No se trata únicamente de renovar una flotilla. El objetivo también consiste en incorporar tecnologías que hace algunos años parecían exclusivas del sector privado como geolocalización, monitoreo en tiempo real, dispositivos de seguridad y mejores niveles de eficiencia en el consumo de combustible.
La apuesta resulta relevante porque las compras consolidadas buscan aprovechar economías de escala para reducir costos y estandarizar procesos. Si el modelo funciona, podría convertirse en una referencia para futuras adquisiciones del gobierno federal.
En Hacienda, según diversas versiones, existe confianza en el trabajo realizado por el equipo encabezado por el secretario Edgar Amador y por la subsecretaria Bertha Gómez Castro. Sin embargo, conforme se acerca el fallo, también aumentan los rumores sobre presiones externas para modificar el desenlace.
Dentro de esas versiones aparecen nombres, como el del exfuncionario Jorge Trejo Bermúdez, además de operadores relacionados con empresas participantes, entre ellas Casanova Vallejo y Arrendo Serv. La hipótesis que circula es que algunos grupos buscarían retrasar el procedimiento o incluso provocar que la licitación sea declarada desierta. Pero ¿Por qué esto es relevante?
Una licitación sin ganador abre espacios para nuevas negociaciones y, eventualmente, para mecanismos de contratación distintos incluidas adjudicaciones directas. No digo que eso vaya a ocurrir, pero en una de esas…
Al cierre de esta colaboración todavía no se conocía el acta correspondiente. Habrá que observar si el procedimiento concluye conforme al calendario previsto o si las presiones de último momento consiguen alterar una contratación.
No se trata de negar los problemas, sino de reconocer que demasiadas decisiones se toman desde una visión incompleta del país.
A lo largo de los años he tenido la oportunidad de estar cercano o presente en las juntas de evaluación de distintos gremios y empresas. Generalmente son los lunes. En ellas abordan pendientes del negocio y repasan la supuesta situación económica, política y social del país.
Con tristeza puedo asegurar que la mayoría de esas juntas prevalece el ambiente negativo. En esas juntas, los presuntos analistas políticos destacan las malas noticias y las buenas noticias las minimizan o las esconden.
Lo he visto con todos los colores políticos, sin embargo, con el actual régimen de la 4T se han desatado. No han contraste. No hay equilibrio. No hay matices. Nadie da otra versión de las otras realidades.
No se trata de negar los problemas, sino de reconocer que demasiadas decisiones se toman desde una visión incompleta del país.
Y ese pesimismo explica por qué tantas empresas siguen sin entender a sus consumidores. Mientras algunos ejecutivos insisten en describir un México derrotado, millones de personas salen a trabajar, emprender, divertirse y construir conversaciones propias. El Mundial de Futbol fue la prueba más reciente. Durante varias semanas, el país encontró un lenguaje común que ninguna campaña publicitaria logró fabricar. Fuimos México Chingón.
Ahí apareció el Pato Merlín. No fue producto de un comité creativo ni de un estudio de mercado. La propuesta institucional era un ajolote, pero la gente adoptó un pato porque representaba al mexicano que madruga, enfrenta el tráfico, trabaja, ríe y todavía encuentra tiempo para disfrutar un partido. Georgie de Barba, presidente de Don by Havas, lo resume diciendo que hoy vale más sentirse identificado que admirar una marca.
Es que muchas empresas siguen obsesionadas con el prestigio cuando el consumidor busca pertenencia. Como explica Martín Malievac, director de Investigación y Desarrollo de Napse, las personas también eligen con quién quieren vincularse. Ya no basta vender un producto o repartir puntos de fidelidad. La cercanía, la empatía y las experiencias pesan cada vez más que cualquier programa de recompensas.
El retorno emocional comienza a convertirse en una medida de valor. Las marcas que conecten mejor con la memoria y la identidad del consumidor serán las que generen relaciones más duraderas y fidelidad. La conversación dejó de pertenecer a las empresas y ahora la construyen las comunidades.
Ahora las empresas necesitan mirar más allá de sus presentaciones y escuchar lo que ocurre en las calles. El Mundial recordó que los mexicanos todavía sabemos celebrar juntos, crear símbolos propios y reconocer lo que nos une.
Sigamos pues promoviendo a los mexicanos chidos porque ese México merece ser contado con la misma fuerza con la que solemos contar sus tropiezos. Tal vez ahí, precisamente ahí, comience el negocio más rentable de todos: volver a creer en nosotros mismos.
Llevamos meses y tal vez hasta años esperando el estallamiento de la burbuja de la Inteligencia Artificial (IA), así como fue la de las puntocom. Nadie sabe con certeza cuándo será, pero muchos aseguran que pasará.
Puede ser. Todo mercado inflado termina desinflándose tarde o temprano. Lo aprendimos con las tecnológicas, las hipotecas, las criptomonedas y hasta con los NFT. Sin embargo, para este reportero que ha vivido para atestiguar el rompimiento de varias burbujas, me cuesta trabajo encontrar, al menos en el corto plazo; un motivo que nos haga pensar en que ha llegado el pinchazo de la burbuja de la IA.
Las últimas tres semanas parecían mostrar el ambiente perfecto para el principio del fin. El sector de semiconductores perdió cerca de 20% de su valor y algunas compañías especializadas en memorias, como Micron y SanDisk, llegaron a desplomarse más de 40%. Las alarmas sonaron inmediatamente y muchos vieron el Armagedon de la IA. Pero no.
El negocio no se ha deteriorado, la demanda sigue creciendo, las previsiones de ingresos permanecen prácticamente intactas y nadie está anunciando un apocalipsis financiero. Lo que ocurrió fue el ¡plop! de una burbuja especulativa en Corea del Sur.
Miles de inversionistas minoristas apostaron por ETF apalancados para subirse al tren de Samsung Electronics y SK Hynix. Mientras todo subía, parecía una fiesta. Cuando los reguladores endurecieron las reglas, la música dejó de sonar. Llegaron las ventas forzadas y el efecto dominó. No fue una crisis tecnológica; fue una crisis, como siempre, de exceso de especulación.
Además, la demanda que sostiene a la IA sigue multiplicándose. Las grandes tecnológicas continúan compitiendo por construir modelos más poderosos; los agentes autónomos necesitarán todavía más capacidad de procesamiento; y los gobiernos comienzan a invertir en inteligencia artificial soberana para no depender exclusivamente de Estados Unidos o China.
Para quienes suponen una sobreoferta de chips de IA, la realidad les da una bofetada. Los procesos de dos nanómetros, el empaquetado tridimensional, la poca disponibilidad de energía y hasta los transformadores eléctricos se han convertido en cuellos de botella que limitan la producción mundial.
UBS Wealth Management también consideran poco probable que exista un exceso estructural de semiconductores. Estima que para 2030 más de 90% de la actividad relacionada con IA será realizada por los Agentes de IA, elevando la demanda de chips especializados.
UBS considera que la rápida evolución tecnológica reducirá el riesgo de una saturación del mercado. Cuando entren en operación las nuevas fábricas actualmente en construcción, la demanda probablemente ya habrá migrado hacia arquitecturas más avanzadas, evitando un exceso de capacidad en los segmentos de mayor valor agregado.
¿La burbuja existe? Probablemente sí. Toda revolución tecnológica genera exuberancia. Pero una cosa es que algunos inversionistas especulen como si no existiera el mañana y otra muy distinta que desaparezca la necesidad de procesadores para sostener una economía cada vez más digital.
Así que, por ahora, quienes llevan años anunciando el inminente estallido de la IA tendrán que seguir esperando. La burbuja quizá reviente algún día. Lo único incierto es si para entonces ya estaremos discutiendo la siguiente moda tecnológica.
Agentes 24/7
Un ejemplo importante de lo que es el valor de la IA y sobretodo del uso de Agentes de IA, lo tiene el sector de logística. En ese segmento destaca la operación de SimpliRoute, empresa latinoamericana encabezada por el chileno, Álvaro Echeverría. Ahí la IA ya dejó de ser un experimento para convertirse en un operador que trabaja las 24 horas del día, no cobra horas extras, no pide vacaciones y tampoco se distrae viendo videos en TikTok.
Antes bastaba con GPS. Después llegaron las aplicaciones móviles, el rastreo en tiempo real y los sistemas de gestión de transporte (TMS). Ahora la conversación ya no gira en torno a saber dónde está el paquete, sino quién decidió enviarlo por esa ruta, a esa hora y con ese vehículo.
Platicando con Álvaro Echeverría, nos explica que el negocio evolucionó al mismo ritmo que las necesidades de sus clientes. Hoy SimpliRoute no solo ofrece herramientas de gestión logística, sino que apuesta a que los agentes de IA se conviertan en el cerebro operativo de las cadenas de suministro en América Latina.
Los números ayudan a entender el entusiasmo. Entre los clientes de SimpliRoute se observa una reducción promedio de 10% en la flotilla necesaria para realizar el mismo volumen de entregas. Los costos logísticos disminuyen entre 25 y 30%, gracias a menos vehículos en circulación, recorridos más cortos, menos horas-hombre y menores gastos de mantenimiento. Además, las entregas exitosas aumentan alrededor de 25%, porque los algoritmos resuelven problemas de georreferenciación, localización de clientes y coordinación de horarios.
Además, la experiencia del cliente mejora entre 12 y 15 puntos en el Net Promoter Score, mientras que empresas de comercio electrónico y retail registran incrementos de entre uno y 1.2 puntos porcentuales en ventas después de algunos meses de implementar la plataforma.
Quizá el mayor acierto de SimpliRoute consiste en no haber limitado su tecnología a las grandes empresas. Aunque entre sus clientes aparecen las mayores empresas de retail y consumo, alrededor del 70% de su cartera sigue integrada por pequeñas y medianas empresas. Ese equilibrio entre accesibilidad y capacidad tecnológica le ha permitido democratizar herramientas que hace algunos años parecían exclusivas de corporativos con presupuestos multimillonarios.
Por eso, cerca del 40% de los ingresos de la empresa ya proviene de la venta de algoritmos mediante APIs. En otras palabras, muchos clientes desarrollan sus propias plataformas y únicamente consumen la inteligencia de SimpliRoute. El software deja de ser el producto principal; el verdadero valor está en la capacidad del agente de IA para analizar miles de variables y tomar decisiones mejores que las de cualquier planificador humano.
Con clientes en 27 países, México representa el 40% de sus ingresos y se convirtió en el principal motor de crecimiento durante la pandemia, cuando el auge del comercio electrónico disparó su base de clientes de apenas 50 a más de 850 en un año. Tras levantar 18 millones de dólares de capital, la empresa prepara una ronda Serie B por 30 millones para acelerar el desarrollo de agentes de IA, impulsar su expansión y explorar adquisiciones. La meta es alcanzar ventas por 100 millones de dólares en tres años y convertirse en el mayor jugador latinoamericano del sector.
Así, mientras algunos siguen esperando el estallido de la supuesta burbuja de la inteligencia artificial, en la logística ocurre exactamente lo contrario. Los agentes de IA ya no están en fase de pruebas ni viven en laboratorios. Están organizando rutas, reduciendo costos, aumentando ventas y tomando decisiones de negocio todos los días.
Por andar inmersos en la fiebre futbolera, a muchos se nos pasó desmenuzar un asunto muy importante que podría modernizar varias industrias del país.
El pasado 17 de junio, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) abrió una consulta pública sobre la futura licitación de bandas del espectro para Redes de Radiocomunicaciones Inteligentes. Técnicamente, la licitación tiene un nombre larguísimo, pero bastará con conocerla como la CRT-RRI-01 o, simplemente, la licitación de Redes Industriales.
El espectro que se licitará se ubica en la banda de 2.3 GHz. En total, se pondrán a disposición 40 MHz de capacidad, divididos en cuatro bloques de 10 MHz para su asignación en 60 regiones.
El objetivo es ofrecer cobertura geográfica a Regiones Industriales —municipios con características de desarrollo industrial similares— y a polígonos geográficos específicos, también conocidos como Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar.
La consulta pública concluyó ayer, 15 de julio. En ella participaron la ASIET, la CANIETI, Grupo izzi Telecom, el despacho Salazar & Solís Abogados y tres particulares. Más allá de los tecnicismos jurídicos necesarios para evitar interpretaciones ambiguas, encontré un punto interesante: la propuesta de aumentar la cantidad de megahercios (MHz) que podrían asignarse a los ganadores en una Región Industrial o en un polígono específico.
Hasta aquí podría parecer el típico proceso licitatorio que solo interesa a las empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, creo que analizarlo únicamente desde esa perspectiva sería un error. Se trata de una licitación que puede acelerar la adopción de las industrias 4.0 y 5.0 en México y proporcionar el insumo indispensable para desplegar las redes que fortalecerán las cadenas de valor actuales y futuras del país.
Esa visión no es exclusiva de este reportero. Los especialistas de Scotiabank México también consideran, en un análisis reciente, que esta licitación representa una oportunidad para modernizar la industria nacional e, incluso, para que empresas de sectores como el inmobiliario encuentren nuevos modelos de negocio y nuevas fuentes de ingresos.
Según el banco, conforme la inteligencia artificial (IA) transforma los procesos industriales mediante software y robots cada vez más sofisticados, la disponibilidad de espectro y el despliegue de redes privadas en parques industriales pueden convertirse en un factor diferenciador para elevar la calidad de los inquilinos y arrendatarios.
La licitación está diseñada para modernizar la infraestructura digital de parques industriales, minas, aeropuertos, campos petroleros y de gas, así como otros activos industriales. Además, su esquema flexible facilita la participación tanto de empresas inmobiliarias como de compañías especializadas en implementación tecnológica.
Por ello, Scotiabank considera que estas redes privadas podrían incrementar la competitividad de los parques industriales y mejorar sus tasas de ocupación, los niveles de renta y el valor de los inmuebles, ya que los bloques de espectro pueden cubrir superficies tan reducidas como las de un solo parque industrial.
La CRT tiene identificadas 60 regiones industriales donde estarán disponibles cuatro bloques de 10 MHz cada una, lo que representa un total de 240 bloques durante la primera ronda de la licitación.
Si en alguna región no existe suficiente demanda, el proceso contempla un mecanismo flexible. En una segunda ronda, los participantes podrán pujar por polígonos específicos de menor tamaño, por ejemplo, aquellos que comprendan uno o dos parques industriales, con un límite de hasta 200 kilómetros por polígono. Scotiabank considera que los interesados deberían aspirar a obtener al menos dos bloques, equivalentes a 20 MHz por parque.
A diferencia de la ASIET, que cuestiona los límites de acumulación de espectro porque dejan fuera a los operadores móviles actuales, coincido con la idea de que esa decisión probablemente refleja que la autoridad de competencia económica (CNA) habría previsto restringir la participación de esos operadores desde el diseño de la licitación.
Los especialistas del banco consideran que este proceso está orientado hacia otro tipo de participantes. En su opinión, las Fibras mexicanas (Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces) y las empresas especializadas en implementación tecnológica tienen mayores posibilidades de competir por estos bloques.
Además, la implementación de las redes requerirá la participación de compañías especializadas como Axtel o Sonda, que podrían generar nuevos negocios mediante la instalación de redes privadas dentro de fábricas y complejos industriales, donde serán necesarios equipos como antenas, routers, fibra óptica y software especializado.
Asimismo, proveedores de infraestructura y redes de fibra óptica como Axtel, Bestel (Grupo Televisa), MCM (Megacable) y Telmex (América Móvil) también podrían beneficiarse de manera indirecta gracias al despliegue de estas redes.
Aunque actualmente las empresas mexicanas pueden solicitar a la CRT acceso limitado a frecuencias de espectro para uso interno, esos permisos no les permiten comercializar servicios. Por ello, para las Fibras que administran grandes parques industriales, obtener espectro mediante esta licitación significaría agregar valor a sus inmuebles y abrir nuevas líneas de negocio.
Como puede verse, la CRT-RRI-01 no es una licitación más de espectro para operadores móviles. Representa una oportunidad para modernizar los parques industriales del país, fortalecer su infraestructura digital y acelerar el desarrollo de las industrias 4.0 y 5.0 en México.
Quizá por eso esta licitación merece mucha más atención de la que ha recibido. No se trata solo de repartir espectro, sino de sembrar la infraestructura que permitirá a la industria mexicana competir en un mundo donde la conectividad será tan importante como la electricidad o el agua.
Administrar la IA
Mientras algunas empresas siguen presumiendo que “ya tienen inteligencia artificial”, la realidad es menos glamorosa. Tener cinco chatbots, tres modelos generativos y un ejército de agentes autónomos no convierte automáticamente a una organización en líder tecnológico. Es como llenar una oficina de becarios brillantes sin decirles quién manda ni qué deben hacer.
Ese, precisamente, comienza a ser el nuevo reto para las empresas: administrar la inteligencia artificial en lugar de simplemente acumularla.
Conforme aumenta el número de herramientas, también crecen la complejidad, los riesgos y la necesidad de coordinación.
Patricio Pérez Colmegna, vicepresidente para Latinoamérica de BMC Helix, sostiene que el verdadero diferenciador competitivo dejará de ser la cantidad de soluciones de IA para centrarse en la capacidad de gobernarlas. No basta con monitorear modelos; también es necesario integrarlos con procesos de negocio, aplicar políticas de seguridad, garantizar resultados auditables y coordinar la interacción entre distintos agentes inteligentes.
Sin una estrategia de administración, las organizaciones pueden terminar con sistemas aislados, procesos duplicados y mayores riesgos operativos, justo lo contrario de la eficiencia que prometía la IA.
La inteligencia artificial seguirá evolucionando a velocidad vertiginosa. La diferencia ya no estará en quién presume más herramientas, sino en quién evita que todas hablen al mismo tiempo y conviertan la innovación en un elegante caos digital.
Mientras las lluvias hacen lo que quieren y la sequía ya apartó lugar para el próximo año, la inteligencia artificial también mete su cuchara. Y todo porque detrás de cada respuesta ingeniosa de la Tía GPT, hay un ejército de GPUs trabajando día y noche.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya advirtió que El Niño puede venir con lluvias más intensas en el norte, ciclones más fuertes y una probable sequía en el centro del país. Pero mientras el clima se vuelve protagonista, el mundo acelera la construcción de centros de datos para alimentar la fiebre de la IA.
El detalle es que un campus de inteligencia artificial ya no consume lo mismo que un edificio de oficinas. Algunos proyectos demandan hasta un gigavatio de potencia, el equivalente al consumo de una ciudad mediana. Además, requieren sistemas permanentes de refrigeración, almacenamiento masivo, redes de alta velocidad y suministro eléctrico las 24 horas. Si esa energía proviene de combustibles fósiles, el panorama se vuelve más complicado.
No es casualidad que ayer mismo, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, firmó una orden ejecutiva para poner una pausa de un año a nuevos centros de datos de gran escala mientras revisa su impacto ambiental y sobre la red eléctrica. Tampoco sorprende que en Estados Unidos siete de cada diez personas no quieran uno cerca de su casa, según una encuesta de Gallup.
México, en cambio, vive una especie de trastorno de personalidad digital. Por un lado, el nearshoring, la cercanía con EU y la demanda tecnológica nos colocan como candidato natural para convertirnos en el gran hub latinoamericano. Las proyecciones de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) hablan de más de 20 mil millones de dólares de inversión directa hacia 2031 y de más de 1,700 MW adicionales de capacidad instalada.
Sin embargo, seguimos evaluando si alcanza la electricidad, si habrá agua suficiente y cuándo llegará la infraestructura de transmisión que el país necesita desde hace años. La discusión, entonces, se centra en escoger entre desarrollo tecnológico o cuidado ambiental. ¿México será capaz de construir ambas cosas al mismo tiempo? Porque la economía digital no espera, pero el cambio climático tampoco. Vaya dilema.
Mala cobranza
La mala fama de los despachos de cobranza no nació sola. Empresas que suplantan identidades, usan amenazas y operan al margen de la ley terminaron contaminando a todo el sector. El reto ahora no es cobrar, sino recuperar la confianza con transparencia, trato digno y el cumplimiento de las reglas. Por ello es interesante la propuesta de Alan Ramírez, presidente de la Asociación de Profesionales de Cobranza y Servicios Jurídicos (APCOB) y titular de la Coperva; quien propone reconstruir la confianza del deudor basados en la Fiabilidad, la Sensibilidad, Seguridad, Empatía y la imagen de las empresas.
¿Qué pasaría si el América pudiera contratar a Erling Haaland? Estoy seguro de que muchos dirían que sería un error y que el delantero noruego no sirve. Es una afirmación tan absurda que solo puede sostenerse desde una perspectiva ideológica o visceral. Pero el problema no es el futbolista. El problema es que muchos no soportan al América y cualquier cosa relacionada con el club les parece automáticamente mala. Vaya que la ignorancia es temeraria.
Curiosamente, ese mismo fenómeno está ocurriendo con una tecnología mucho más seria. Se trata de los sistemas antidrones, una industria que en buena parte del mundo ya forma parte de la infraestructura crítica de seguridad y que, sin embargo, todavía genera descalificaciones basadas más en prejuicios y chismes que en conocimiento técnico.
Poco importa revisar especificaciones, resultados operativos o casos de éxito. Lo importante es creer todo lo que dice un competidor despechado y después construir el argumento. La ideología termina sustituyendo a la evidencia y el debate técnico se convierte en una competencia de consignas. Se quiere desprestigiar una tecnología, un jugador o una marca, solo por el color con el que juega; aun cuando ya se tengan evidencias de éxito en otras partes del mundo.
La defensa antidrones dejó de ser una capacidad reservada a unidades militares especializadas para convertirse en una infraestructura tecnológica esencial en la protección de gobiernos, aeropuertos, fronteras, instalaciones estratégicas y eventos internacionales.
El mercado de drones en México ya supera los 500 millones de dólares y las proyecciones apuntan a que alcanzará alrededor de mil 190 millones hacia 2034. Ese crecimiento no solo responde a aplicaciones comerciales y agrícolas. También incluye tareas de vigilancia fronteriza y, por desgracia, el uso que organizaciones criminales hacen de estas plataformas.
Por esa razón, países como Estados Unidos, Australia y varias naciones europeas fortalecen desde hace años sus capacidades C-UAS, sistemas diseñados para detectar, identificar, seguir y neutralizar aeronaves no tripuladas. Son plataformas que integran radares, sensores de radiofrecuencia, cámaras electroópticas, inteligencia artificial, análisis de señales e inhibición electrónica para actuar antes de que un dron represente un peligro.
Entre los actores más visibles aparece DroneShield, empresa australiana especializada en guerra electrónica y sistemas antidrones. Su crecimiento ha sido tan acelerado que mantiene contratos con agencias estadounidenses, participa en programas de defensa de Australia y fue seleccionada para fortalecer la seguridad de la frontera sur de Estados Unidos mediante un contrato con la Joint Interagency Task Force 401 (JIATF 401), organismo encargado de coordinar las capacidades antidrones dentro del Departamento de Defensa estadounidense.
En 2024, DroneShield era la empresa australiana de protección con mayor capitalización bursátil. Difícilmente una organización con ese nivel de responsabilidad vendería esas soluciones basándose en simpatías políticas o campañas de mercadotecnia; lo hace con base en desempeño, confiabilidad y resultados.
En México diversas instituciones federales han incorporado capacidades de detección y mitigación electrónica para proteger infraestructura estratégica. En ese proceso participan integradores nacionales como Soluciones Tecnológicas & Protección Aeroespacial, conocida como ONER, que adapta tecnologías desarrolladas por fabricantes internacionales (como DroneShield), a los requerimientos operativos mexicanos. Esa colaboración entre fabricantes globales y empresas nacionales ha fortalecido la capacidad del Estado para responder a amenazas emergentes.
A diferencia de los esquemas tradicionales de defensa, las plataformas como las de DroneShield operan bajo un modelo no cinético, es decir, sin recurrir necesariamente al uso de fuego directo. Su función consiste en identificar una amenaza aérea no tripulada, clasificarla, rastrear su trayectoria y, en caso necesario, interrumpir su enlace de comunicación o navegación para impedir que avance hacia zonas restringidas. Esta capacidad reduce riesgos colaterales y permite respuestas más precisas en espacios donde existe presencia de población civil.
Por eso sorprende la facilidad con la que algunos desacreditan tecnologías complejas únicamente porque el proveedor, el usuario, el integrador o el origen no coincide con sus simpatías políticas o ideológicas. Una discusión técnica merece evidencia, datos y argumentos; no solamente la queja de quienes seguramente no pudieron competir.
Es exactamente el mismo razonamiento de quien sostiene que Haaland sería un mal fichaje para el futbol mexicano solo porque vestiría la camiseta equivocada. En ambos casos, el problema no está en el jugador ni en la tecnología. El verdadero enemigo sigue siendo la ignorancia disfrazada de certeza periodística.
Huésped inesperado
Silent4Business, empresa de ciberseguridad encabezada por Layla Delgadillo, recuerda que el mayor desafío para la industria turística este verano no solo será atender el incremento de visitantes, sino proteger la información que circula con cada reservación, pago o consulta. La actividad cotidiana ofrece un terreno fértil para campañas de fraude que imitan comunicaciones legítimas y aprovechan la rapidez con la que actúa el personal. Cualquier incidente puede afectar las finanzas, la continuidad del negocio y la reputación de una empresa. La diferencia entre un intento de intrusión y una crisis suele definirse mucho antes de que aparezca el primer indicio. Por ello, la ciberseguridad debe ocupar un lugar estratégico dentro del negocio, con protocolos claros, herramientas bien configuradas y equipos preparados para identificar amenazas. Los hoteles compiten por ofrecer una mejor experiencia, pero también deberán demostrar que pueden proteger la información que reciben cada día.
Riesgos logísticos
El autotransporte de carga mantiene un papel central en la economía mexicana al aportar 3.8% del PIB y movilizar más de 565 millones de toneladas de mercancías al año, de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. En ese entorno, la administración de riesgos en las flotillas adquiere mayor relevancia para garantizar la continuidad de las operaciones y reducir el impacto de factores que afectan la distribución de productos. En ese sentido, Lockton México señala que las empresas enfrentan riesgos como accidentes, robos, bloqueos carreteros, marchas, saturación vial, fallas de mantenimiento y escasez de operadores capacitados, además de deficiencias en la planeación logística. La firma sostiene que la gestión de riesgos debe formar parte de un proceso permanente y apoyarse en el análisis de datos para identificar patrones de siniestralidad, zonas de mayor exposición y oportunidades para ajustar coberturas. También recomienda incorporar tecnologías de telemetría, GPS y monitoreo de rutas, fortalecer el mantenimiento preventivo, capacitar a los operadores y establecer protocolos de seguridad que permitan proteger las operaciones y minimizar interrupciones en la cadena logística.
Infraestructura de lluvia
Durante décadas, México trató la lluvia como un problema urbano. Cada temporada aparecieron las mismas imágenes de inundaciones, mientras millones de litros de agua terminaron en el drenaje. Hoy, el verdadero desafío consiste en cambiar esa lógica. La captación pluvial ya no representa únicamente una alternativa ambiental, sino una decisión estratégica para empresas, industrias y gobiernos que enfrentan un escenario donde el acceso al agua influye de forma directa en la productividad y la competitividad. La UNAM y la SEMARNAT estiman que más del 95 por ciento del agua de lluvia en las ciudades se desperdicia. Frente a esa realidad, la tecnología ofrece una oportunidad para transformar un recurso estacional en una fuente confiable de abastecimiento. En ese contexto, empresas como Rotoplas, donde Juan Pablo Rodríguez dirige el área de Servicios de Agua, impulsan soluciones orientadas a fortalecer la seguridad hídrica y el aprovechamiento del recurso. Por ello, las compañías que incorporen sistemas de captación pluvial no sólo reducirán costos, también fortalecerán su resiliencia y su capacidad para enfrentar uno de los mayores retos del desarrollo económico de las próximas décadas.
Me chocan los expertos en todo y especialistas en nada que se sienten con la autoridad suficiente para criticar sin proponer. Su infinita sabiduría les alcanza para censurar desde actos de gobierno hasta iniciativas de particulares, pero no para plantear una alternativa mínimamente viable.
Sin embargo, hay voces cuyas críticas sí vale la pena escuchar. No sólo son verdaderos expertos, sino que además sustentan sus argumentos. A muchos les faltan propuestas, pero al menos sus cuestionamientos parten del conocimiento y merecen ser considerados.
En el caso del Registro de Líneas Móviles y su vinculación con la CURP, hay opiniones que merecen atención. Ayer recibí un documento de Víctor Ruiz, especialista en ciberseguridad, quien advierte sobre la prórroga y los cambios en la estrategia para promover la vinculación del número telefónico. Según explica, estos ajustes normalizan el smishing al obligar a enviar mensajes SMS con enlaces y advertencias de suspensión.
Desde la perspectiva de la ciberseguridad, sostiene, esta decisión representa uno de los mayores errores de diseño en materia de prevención del fraude digital. Afirma que la medida echa por tierra años de campañas para prevenir el phishing y el smishing, pues los delincuentes podrán copiar el formato oficial y utilizarlo para realizar estafas masivas mediante el robo de datos o la distribución de malware.
Ruiz afirma que enviar mensajes SMS a todos los usuarios con un enlace para completar el registro «destruye uno de los principios fundamentales que durante años han sostenido las campañas de prevención del phishing y, particularmente, del smishing: nunca confiar en un mensaje SMS que contenga un enlace y solicite realizar un trámite urgente».
El smishing, como explica Ruiz, es una modalidad de fraude derivada del phishing. Consiste en el envío de mensajes SMS fraudulentos que aparentan provenir de una institución legítima para engañar al usuario y lograr que revele información confidencial al hacer clic en un enlace.
Hasta aquí todo parece razonable. No obstante, «que no panda el cúnico», como decía el Chapulín Colorado. Aunque es cierto que los delincuentes pueden copiar el formato oficial de un mensaje para engañar a los usuarios, también existen formas sencillas de distinguir un mensaje legítimo de uno apócrifo.
Si ya recibiste un mensaje para vincular tu línea, habrás notado que en la cabecera del SMS aparece el nombre de tu compañía telefónica. Ese es un mensaje válido. En cambio, si el remitente aparece únicamente como un número de diez dígitos y te invita a registrar tu línea, lo más probable es que se trate de un intento de fraude.
Recuérdalo: si el mensaje inicia con el nombre de Telcel, AT&T, Movistar, Bait o el de tu operador telefónico, se trata de un SMS auténtico. Si, por el contrario, lo primero que aparece es un número telefónico, desconfía porque probablemente intentan engañarte.
Además, conviene recordar que los lineamientos para el envío de estos mensajes ya estaban contemplados desde diciembre del año pasado. Por ello, desde el 9 de enero de 2026 las operadoras han enviado millones de SMS y, hasta donde tengo conocimiento, no se ha registrado un aumento en los intentos de fraude asociados con este proceso. La prórroga otorgada hace unas semanas únicamente modificó los lineamientos para establecer una nueva fecha límite para la vinculación.
Por último, y para bajarle dos rayitas al termómetro del pánico inducido, también conviene recordar que las operadoras telefónicas cuentan con múltiples tecnologías, técnicas y metodologías para bloquear y dar de baja números identificados como emisores de spam o de contenido malicioso. Incluso, los propios usuarios contribuyen cuando bloquean y reportan esos números.
En ese mismo sentido, te recuerdo que hace unos días la comisionada presidenta de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) anunció que el organismo modificará próximamente las reglas para frenar el envío de spam mediante SMS.
Y ahora coincido con Víctor Ruiz: «la seguridad digital depende en buena medida de que las personas aprendan a reconocer señales de alerta». Un buen investigador y un periodismo responsable siempre ayudarán a la sociedad a distinguir entre mensajes legítimos y mensajes maliciosos.
Por eso insisto. No te vayas con la finta. No es para tanto. Lo importante es aprender a reconocer los mensajes auténticos y detectar los fraudulentos. El objetivo es colaborar para bajarle (aunque sea un poquito) a los mecanismos para la extorsión. ¡Síganme los buenos!
Calidad y seguridad
Buena parte de la conversación sobre el comercio internacional se concentra en aranceles, tensiones geopolíticas y renegociaciones del T-MEC, pero hay un ingrediente mucho menos vistoso, y mucho más decisivo: los estándares internacionales de seguridad y calidad. Estos no generan tendencias en redes sociales ni protagonizan conferencias mañaneras, pero sin ellos, buena parte de la manufactura mexicana simplemente no cruza las fronteras.
Ese será uno de los temas que hoy pondrá sobre la mesa el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), durante un foro dedicado a analizar la nueva arquitectura del comercio global y el papel que jugarán el T-MEC y la región Asia-Pacífico en los próximos años.
Fabricar en México ya no basta falta la calidad y la seguridad. Para que un componente electrónico, un cargador, una batería, un vehículo eléctrico o un equipo médico llegue a los mercados internacionales, debe cumplir normas técnicas elaboradas por especialistas de distintos países bajo los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin ese pasaporte técnico, el destino comercial suele limitarse al mercado interno.
De acuerdo con UL Standards & Engagement (ULSE), organización internacional especializada en el desarrollo de estándares, estas normas representan una de las bases menos visibles, pero más importantes, del comercio exterior. Son las reglas que permiten que un producto fabricado en México pueda venderse con confianza en Norteamérica, Europa o Asia sin volver a demostrar, desde cero, que es seguro.
Paradójicamente, cuanto mejor funcionan estos estándares, menos se habla de ellos. Nadie presume que el cargador de su teléfono no se incendia, que una bicicleta eléctrica protege su batería o que un sistema contra incendios responde cuando debe hacerlo. Simplemente se espera que ocurra.
En el encuentro participarán los embajadores de Estados Unidos, Ronald D. Johnson; de Canadá, Cameron MacKay; y de Japón, Kozo Honsei, así como Roberto Velasco, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez Romano. Porque, al final, las grandes discusiones comerciales también dependen de esos detalles técnicos que casi nadie ve, pero que sostienen buena parte del comercio mundial.
También lo veía venir. Por eso me dio tanta tristeza que el Mundial terminara para México y en México. Sabía que, una vez apagada la fiebre mundialista, volverían los de siempre, los que, movidos por afanes individualistas y de falsa supremacía, aprovecharían cualquier pretexto para inflar las supuestas malas noticias sobre el país.
No pasaron ni dos días cuando comenzaron a difundir la versión de que Toyota abandonaba México. Falso. Toyota, como muchas empresas extranjeras, suele demostrar un compromiso con este país que ya quisieran muchos mexicanos.
Es cierto que la armadora enfrenta un entorno de manufactura más complicado debido a la incertidumbre comercial en Norteamérica. Sin embargo, desde el punto de vista comercial, la posición de Toyota en México sigue siendo sólida. A pesar del avance de las marcas chinas, Toyota mantiene un desempeño consistente. Al cierre del primer semestre de 2026 ya ocupa el cuarto lugar entre las marcas con mayores ventas en el país. Entre enero y junio comercializó 62 mil 129 vehículos y alcanzó una participación de mercado de 8.2%.
Su estrategia de electrificación también continúa dando resultados. Durante el primer semestre colocó 27 mil 633 vehículos híbridos eléctricos (HEV), que representan 44.5% de todas sus ventas en México. Si conserva este ritmo, cerrará 2026 prácticamente al nivel del récord de 126 mil 358 vehículos alcanzado en 2025.
Con estos números cuesta trabajo sostener que Toyota quiera irse de México. La empresa mantiene operaciones relevantes en Apaseo el Grande, Guanajuato, y Tijuana, Baja California, pero el nuevo mapa comercial de Norteamérica está obligando a replantear su estrategia regional.
Hace unos días anunció una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas. Como parte de ese proyecto trasladará gradualmente una parte de la producción de la pickup Tacoma desde México hacia Estados Unidos.
Eso no significa un abandono del país. Toyota reiteró que conservará sus operaciones en México, que las plantas mexicanas seguirán produciendo vehículos y que el mercado mexicano continúa siendo una pieza estratégica dentro de su operación para Norteamérica.
De hecho, todo apunta a que las nuevas inversiones tendrán un perfil distinto al de años anteriores. En lugar de anunciar una nueva planta de gran escala, es más probable que destine recursos a modernizar líneas de producción, automatizar procesos, fabricar componentes para vehículos híbridos y fortalecer la cadena de suministro local. Esa estrategia permanecerá mientras la política comercial con EU siga generando incertidumbre.
Aun en ese contexto, Toyota sigue siendo uno de los fabricantes con mayor capacidad para adaptarse a cambios regulatorios y comerciales. Conviene tenerlo presente antes de volver a anunciar, con demasiada ligereza, que México dejó de ser atractivo para la industria automotriz.
Muchos sabíamos que llegaría el día después de la eliminación de la Selección Mexicana del Mundial de Futbol. Pocos creíamos que pudiera convertirse en campeón del mundo; sin embargo, muchos sí pensábamos que podía hacer un mejor papel que en torneos anteriores. Lo que nadie esperaba era que el coraje, la inteligencia y el orgullo de los futbolistas nacionales lograran unir a tantos mexicanos, incluso a quienes ni siquiera les gusta el futbol.
Más allá de la eliminación del equipo, reconozco que me duele que termine el Mundial. Para mí ya se acabó. Y me duele porque con él también se acaba la fiesta, la comunión, la alegría, la solidaridad, la amabilidad y la creatividad de millones de mexicanos. Algunos seguirán en modo mundialista, pero la mayoría volverá a la rutina cotidiana, mucho más cercana al individualismo. Triste.
Por eso amanecí con esa extraña resaca que no se cura con café ni con analgésicos. Una sensación de haber perdido algo valioso. Porque el golpe anímico nunca está en el marcador en contra, está en el silencio que llega después.
Ayer lo vi en los alrededores del Ángel de la Independencia. Mientras muchos, la mayoría, regresaban a sus casas en silencio y con el rostro largo, muy pocos queríamos seguir celebrando eso que nos llenó de vitalidad durante las últimas tres semanas. Y no porque seamos unos enajenados, sino porque queremos seguir viendo a esos mexicanos chingones que se unen alrededor de deseos, Ilusiones, objetivos y creatividad. El detonador fue el futbol, pero el combustible siempre fue el ingenio nacional.
Con el Mundial las calles se llenaron de abrazos entre desconocidos. Los restaurantes se convirtieron en estadios improvisados. Los memes sustituyeron por un momento a los insultos cotidianos de las redes sociales. La creatividad nacional, esa que muchas veces desperdiciamos en subsistir y ofender, encontró un escenario perfecto para lucirse.
Y, si no, basta con ver la tendencia del «No inglés» que comenzó a organizarse en redes sociales el fin de semana pasado. Desconozco si en alguna parte del mundo, o incluso en México, alguna vez había crecido tanto una tendencia impulsada por las propias marcas. Desde grandes corporativos hasta pequeños negocios comenzaron a modificar temporalmente sus nombres, publicaciones e identidad digital para respaldar a la Selección Mexicana en su enfrentamiento contra Inglaterra.
Tal vez no recuerde otra similar, porque, por lo general, las marcas se suben a las tendencias que crea la sociedad alrededor de los temas del momento. En esta ocasión ocurrió lo contrario, fueron las propias marcas las que generaron la tendencia, sin importar su sector, su lugar de origen o su mercado objetivo. Fueron decenas, quizá cientos, las que se sumaron a este respaldo para la Selección Mexicana de Futbol; demostrando que la publicidad no sólo sirve para vender más. Por unas horas, competir por clientes pasó a segundo plano. Lo importante era participar en una conversación compartida.
Para quienes seguimos desde hace años la evolución del marketing digital, el caso merece algo más que un aplauso. Representa la confirmación de que la publicidad mexicana está dejando atrás el viejo modelo de mensajes unidireccionales para construir vínculos culturales mucho más relevantes.
Las marcas ya entendieron que vender no siempre empieza hablando del producto. Muchas veces comienza demostrando que comprenden el momento emocional de las personas.
Eso explica por qué la tendencia funcionó. No fue una promoción disfrazada de patriotismo. Fue una demostración colectiva de que la comunicación también puede generar identidad cuando existe autenticidad.
Las redes sociales hicieron el resto. Miles de usuarios comenzaron a compartir, comentar y celebrar las ocurrencias de empresas que normalmente pasarían inadvertidas. Durante unas horas los anunciantes y los consumidores jugamos para el mismo equipo, México. Ese quizá sea el mayor aprendizaje que deja este Mundial.
La verdadera victoria no fue estar a un gol de avanzar una ronda más. Estuvo en recordar que México todavía sabe unirse cuando encuentra una causa que despierta entusiasmo. Lo verdaderamente valioso fue descubrir que todavía somos capaces de coincidir.
Por eso, la pregunta no es qué sigue para la Selección de Futbol, la pregunta es mucho más profunda y la planteó con seriedad: ¿Y si sí, México? ¿Y si seguimos haciendo este tipo de tendencias?
Fraude de identidad
La inteligencia artificial llegó para hacer más eficientes los negocios, pero también les dio un curso intensivo a los delincuentes. Hoy el fraude de identidad ya no depende de documentos falsificados o llamadas improvisadas; ahora utiliza algoritmos capaces de clonar rostros, voces y documentos con una facilidad que pone en aprietos a bancos, comercios y plataformas digitales.
El más reciente Informe de Inteligencia sobre Fraude de Identidad, elaborado por Unico en colaboración con Liminal, revela que los fraudes apoyados en inteligencia artificial ya representan 23.3% de los ataques registrados a nivel mundial. Para Unico, la empresa que en México comanda Fernando Paulín, el problema dejó de ser tecnológico para convertirse en un reto de inteligencia colectiva, donde las empresas deben compartir información para anticipar patrones antes de que el fraude ocurra.
La Ciudad de México concentra 13.85% de las alertas de fraude detectadas por la red de inteligencia de Unico en el país, seguida por Veracruz, Estado de México, Jalisco y Chihuahua. En conjunto, estas entidades reúnen casi 44% de las alertas nacionales, impulsadas por el volumen de transacciones financieras y verificaciones de identidad que realizan diariamente.
Las cifras muestran que el negocio del fraude crece con rapidez. Liminal estima que las pérdidas para las instituciones financieras pasarán de 25 mil millones de dólares en 2025 a 55 mil 300 millones en 2030.
Así, mientras muchas empresas siguen enfrentando el fraude de manera aislada, las redes criminales ya entendieron que colaborar y compartir inteligencia resulta mucho más rentable.
Datos mueven mercancías
La ventaja competitiva en logística ya no depende solo de la infraestructura; surge de la capacidad para convertir datos en decisiones. Plataformas de evaluación como EcoVadis reflejan ese cambio, porque exigen evidencia verificable sobre desempeño ambiental, ética y gestión de proveedores. El reconocimiento para Traxion, que en sostenibilidad encabeza Daniel Wasserteil, confirma que la digitalización también alcanza la sostenibilidad. La tecnología aporta visibilidad a toda la cadena de suministro y facilita decisiones con menor riesgo. El desafío consiste en mantener información precisa, procesos auditables y metas públicas. Quien invierta en inteligencia de datos y transparencia ocupará una mejor posición en un mercado donde la confianza también nace de la evidencia.
Al momento de escribir esta colaboración desconozco dos resultados. No sé cómo quedó el partido entre México y Ecuador, pero deseo con mucho amor que siempre gane México. Tampoco sé lo que va a decidir el gobierno de Donald Trump sobre la ratificación del T-MEC pero sospecho que no lo revalidará.
Desde hace meses lo hemos visto utilizar los mecanismos comerciales como arma geopolítica ¿Por qué habría de cambiar justo ahora? Los aranceles, las amenazas y las renegociaciones son su juguete favorito. Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Y si no? ¿Y si Trump no ratifica el acuerdo comercial por 16 años más?
Si Estados Unidos decide no extender el tratado por otros 16 años, el T-MEC no desaparece. Entra en una especie de prórroga interminable con revisiones anuales durante una década y una fecha límite en 2036.
El verdadero problema no es la muerte del tratado, sino la incertidumbre. A los inversionistas les gustan la rentabilidad, el crecimiento y la estabilidad. Lo que no soportan son las sorpresas. Cuando las reglas cambian constantemente, el dinero también cambia de destino. Los proyectos se frenan, las decisiones se posponen y el entusiasmo empresarial se diluye.
Pero México tampoco puede seguir dependiendo exclusivamente del humor político de Washington. Durante décadas ha construido una red de acuerdos comerciales con Europa, Asia-Pacífico y Sudamérica . La coyuntura debería servir para acelerar esa diversificación y reducir una dependencia que, elección tras elección en Estados Unidos, vuelve a poner nerviosos a empresarios e inversionistas.
Bajo ese escenario, la estrategia mexicana tendría que evolucionar. No bastará con esperar la siguiente ronda de negociaciones entre gobiernos federales. Será indispensable construir alianzas con el sector privado de ambos países e incluso fortalecer el diálogo con gobernadores estadounidenses cuyas economías dependen del comercio con México. Si la revisión del T-MEC será anual, la diplomacia económica también deberá convertirse en un ejercicio permanente y debemos prepararnos para eso.
Deudas pendientes
Desde que Ualá adquirió en 2021 al banco ABC Capital para integrar su infraestructura y operar con licencia bancaria, las cosas no le han salido a la fintech argentina. A cambio de tener presencia en el país, Ualá asumió una altísima cartera vencida de ABC Capital cuyo rezago llegó a ser de casi el 80%. A pesar de ello, persistió en el empeño. Hoy debe de estar muy preocupada porque por más que le canaliza recursos, no logra bajar sus niveles de morosidad.
Para colmo, ABC Capital tiene litigios pendientes. Uno de ellos involucra a las firmas Alin y Man Grupo Inmobiliario, que la demandaron por créditos de vivienda que nunca otorgó y por no concretar la venta de viviendas. Ualá tendrá que analizar muy bien los pasos a seguir. ABC Capital no tienen viabilidad. Y por lo visto, como se perfila la situación, las cosas podrían incluso empeorar.