Apenas en octubre pasado adelanté que se venía una discusión legislativa que podía terminar como gol olímpico o autogol rumbo al Mundial de Futbol. Hoy, a meses del arranque, el Congreso de la Ciudad de México dejó correr el reloj y el tema sigue sin resolverse, con todo y desgreñadas.
La discusión central es la Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles, que busca fijar precios máximos en el mercado inmobiliario y regular el alojamiento temporal vía aplicaciones. La intención sonaba bien, pero ya estamos en tiempo de compensación y la ley nunca llegó. El problema no fue solo el retraso, sino el giro que tomó el debate cual revisión del VAR.
Desde abril del año pasado existía un acuerdo con registro en línea, límite de tres propiedades por anfitrión y reglas de protección civil y fiscales. Orden básico. Sin embargo, los consensos se rompieron y en octubre surgió otra propuesta que impuso una restricción de 180 noches al año, bajo el argumento de gentrificación y equidad con el sector hotelero.
Los datos contradicen esa narrativa. Solo 0.29% del parque habitacional de la ciudad corresponde a alojamientos que se rentan más de 30 noches al año. Además, apenas 2 de cada 100 reservas son estancias largas de extranjeros. Culpar a las plataformas digitales de la crisis de vivienda es como estar en fuera de lugar.
En ciudades como Londres, Barcelona, París y Nueva York, las regulaciones restrictivas fomentaron la informalidad, redujeron la oferta y encarecieron los precios hoteleros.
La alternativa es una regulación diferenciada: prohibir el uso de vivienda social para alojamiento temporal, proteger al pequeño anfitrión con uno a tres inmuebles y regular a los operadores de edificios completos como si fueran hoteles, con permisos, usos de suelo e impuestos específicos. Así se protege al anfitrión local y se frena la especulación.
De cara al Mundial hay tres escenarios: uno positivo con reglas claras y padrón en línea; uno negativo que empuje a la informalidad; y uno francamente feo, con prórroga antes del evento y castigo después. El Mundial no espera y la ciudad tampoco debería meterse un autogol.
Aeropuertos listos.
Hablando del Mundial, el Grupo Aeroportuario del Pacífico empezó a mover fichas rumbo al Mundial 2026 con la renovación de la Certificación de Aeródromo Civil para Puerto Vallarta y Los Mochis, aval emitido por la AFAC. No es un trámite decorativo: es la garantía de que la infraestructura aérea cumple estándares de seguridad cuando México se prepara para recibir oleadas de aficionados. Jalisco espera hasta 3 millones de visitantes impulsados por el encuentro del 18 de junio entre la Selección Mexicana y Corea del Sur en el Estadio Akron. Además, Puerto Vallarta, con 6.2 millones de pasajeros a noviembre y crecimiento sostenido, se consolida como puerta estratégica. En este juego, la seguridad operacional no mete goles, pero gana torneos… Gracias por tu atención en 2025, espero verte en 2026. Felicidades.
Hugo González Gallardo
Hugo González Gallardo
COLUMNISTA EL UNIVERSAL, CONTRARÉPLICA Director de tecnoempresa.mx M.- 55 17733240 @hugonzalez0
Podría sonar a noticia vieja pero la planeada compra de Warner Bros Discovery (WBD) por parte de Netflix apenas podría ser inicio de un melodrama político-corporativo, de esos que les encantan a los amantes de los thrillers.
El fin de semana se supo que Netflix pagaría 82 mil millones de dólares por quedarse con WBD, y hasta le dieron la bienvenida en las redes de la operadora de streaming. Pero lo que muchos no sabían era que el presidente de EU, Donald Trump, había pasado de un inusual silencio, a una eventual, ilegal y obscena intromisión.
Hasta hace unos días, el presidente estadounidense mantenía un silencio que parecía más sospechoso que estratégico. Pero la calma se rompió cuando declaró que la operación “podría ser un problema”, frase que activó las alarmas de los abogados antimonopolio.
La declaración encendió las dudas sobre el futuro de un acuerdo que, según Bloomberg, colocaría a Netflix como monarca absoluto del streaming con ingresos cercanos a 72 mil millones de dólares. Detrás quedarían YouTube con poco más de 60 mil millones y Disney con casi 58 mil millones. Sin WBD, Netflix caería al tercer lugar con un estimado de 48 mil millones.
Pero lo más picaresco del asunto no es el tamaño de las cifras, sino la clase de interferencia política que amenaza convertir la compra en un reality show regulatorio. Por eso, muchos especialistas han comenzado a ver muy cuesta arriba la aprobación antimonopolio.
Nadie se sorprende de que la Comisión Federal de Comercio (FTC) o la División Antimonopolios del Departamento de Justicia (DOJ), intenten imponer su criterio en una operación tan grande. Lo inusual es que el presidente decida participar como si fuera árbitro, accionista y protagonista. Trump no se limitó a lanzar un comentario silvestre en un mitin. Aseguró que él mismo revisaría el caso con “su equipo de economistas”.
El ambiente se vuelve digno de House Of Cards cuando Bloomberg recordó que, un mes antes, Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, se reunió con Trump para discutir una serie de temas, incluyendo el futuro de WBD. Testigos citados por Bloomberg aseguran que el presidente comentó ahí mismo que la compañía debía venderse al mejor postor.
Ese comentario, en cualquier otro contexto, habría alimentado la idea de que la administración veía con buenos ojos la compra. Pero Trump cambió de tono días después, cuestionó el acuerdo y devolvió la trama al capítulo uno.
El cambio de señales no termina ahí. Al mismo tiempo que se destapaba el interés de Netflix por WBD, cobró relevancia la participación de Skydance, la empresa de David Ellison, hijo de Larry Ellison, fundador de Oracle y aliado frecuente de Trump. Skydance acababa de cerrar la compra de Paramount y, según varios reportes, estaba muy interesada en sumar también a Warner.
Desde la visión de Skydance, tanto Paramount como WBD están subvaluadas y podrían unirse para competir contra Netflix, Amazon y Disney. Ellison suponía que él tendría más posibilidades de obtener aprobación regulatoria gracias a su cercanía con la administración Trump.
Por ello, el intento de Netflix dejó de verse como oportunidad de expansión y empezó a oler a maniobra preventiva. ¿Estaba la plataforma tratando de evitar que Paramount-Skydance creciera demasiado? Nadie lo sabe con certeza. Pero lo que sí quedó claro es que la operación detonó un choque de intereses empresariales, políticos y personales del tipo que solo la industria del entretenimiento puede producir con éxito.
Lo inquietante del caso, más allá del quién-compro-a-quién, es que la aprobación de la compra pareciera depender menos del análisis técnico de la FTC y más del estado de ánimo presidencial. Y aquí es donde algunos funcionarios y especialistas mexicanos deberían tomar nota antes de salir a declarar que Estados Unidos es la meca de los procesos regulatorios impolutos. Este caso demuestra que en Washington también se negocia con guiños, silencios y reuniones privadas con camarones y margaritas, aunque las decisiones tengan impacto global.
Incluso si la operación recibe luz verde, analistas estadounidenses ya advierten que Netflix podría haber comprado un problema más grande. La adquisición no solo sería cara y lenta, sino también llegaría en el momento en que el streaming tradicional enfrenta su mayor amenaza. El entretenimiento de formato corto como TikTok, Instagram, YouTube Shorts, X o Snap; está devorando la atención de los usuarios. Y mientras los estudios siguen invirtiendo en series mil millonarias, los jóvenes pasan horas scrolleando clips donde la producción brilla por su ausencia.
El desenlace todavía no está escrito. Pero el capítulo actual deja claro que la compra de WBD ya no es solo un expediente regulatorio. Se trata de un thriller geopolítico con villanos, víctimas, giros inesperados y un presidente que contamina la operación.
Rating futbolero
Aunque para muchos de nosotros la Liga MX terminó hace semanas cuando nuestros “equipos más queridos” hicieron las maletas rumbo a la depresión colectiva, la televisión tuvo otros datos. Resulta que, mientras medio país renegaba del arbitraje, de los técnicos o de una alineación ratonera, TelevisaUnivision y TUDN siguieron contando millones de espectadores, no de penaltis fallados.
La empresa reportó que 24.2 millones de personas se posaron frente a la pantalla para ver las semifinales. Nada mal para un torneo que supuestamente ya no despertaba pasiones. De un lado, 13.2 millones se conectaron para ver cómo Toluca y Monterrey sacaban chispas. Del otro, 11 millones siguieron el choque entre Tigres y Cruz Azul, quizá esperando otro episodio de la ya clásica tragicomedia celeste.
Y ahí está el detalle que las plataformas de streaming todavía no digieren. El futbol mexicano, con todo y sus historias repetidas, sigue generando altas audiencias. Entre goles, polémicas y la eterna promesa de “ahora sí”, los canales deportivos de TelevisaUnivision se quedaron con la corona. Así que, mientras algunos lloran la eliminación y otros juramos que ya no veremos nada, los números nos dicen que el rating futbolero sigue rifando.
Adiós líneas huérfanas
Casi a punto de entregar esta colaboración, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) emitió un comunicado en el cual informa que aprobó y emitió los nuevos Lineamientos para la Identificación de Líneas Telefónicas Móviles. Esas reglas que algunos no querían ver jamás porque “atentaban contra la Libertad”.
A partir del próximo 9 de enero de 2026, todas las líneas móviles deberán tener dueño, ya sea persona física o moral. Nada de chips vagando por el éter sin registro, ni tarjetas SIM sin historial. Cada número tendrá que estar vinculado a alguien con identificación oficial y CURP.
Las empresas de telefonía serán las encargadas de resguardar la información, tal como hacen con los servicios de pospago. Es decir, no hay un nuevo Big Brother gubernamental atrás de la operación, sólo el que ya conocemos todos los que firmamos contratos de celular desde hace décadas. La diferencia ahora es que el esquema aplicará también para las líneas de prepago, ese universo de millones de usuarios acostumbrados a comprar un chip en la tienda sin dar más datos.
Mientras tanto, los guardianes de la Libertad (a secas) ya alzan pancartas imaginarias. Para ellos, cualquier requisito administrativo es señal del apocalipsis estatal. Seguramente esta decisión será el combustible perfecto para discursos que combinan sospecha institucional, romanticismo libertario y un poco de discusión de sobremesa navideña. Espero que a pocos se les olvide el objetivo central planteado por la CRT que es eliminar el anonimato que facilita el uso de líneas móviles para actividades delictivas. Suena sencillo en el papel; veremos qué tan sencillo es cuando empiecen los trámites. Prepárense, porque el debate ya empezó.

El pasado 30 de octubre la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), abrió la consulta pública sobre los “Lineamientos para la identificación de líneas telefónicas móviles”. Se supone que ayer venció el plazo de los 20 días hábiles para la consulta y por ello, como buen reportero que todavía cree en leer antes de opinar; me sumergí en los comentarios de empresas, asociaciones y demás fauna del ecosistema móvil. No esperaba encontrar armonía, pero resulta que el sector, cuando quiere, sabe cantar en coro.
La primera melodía compartida se llama “definiciones”. Telcel, ALT+, Megacable y Anatel le piden a la CRT que, por favor, explique qué demonios entiende por “autoridades competentes”, “fuentes de confianza” e “identificaciones válidas”. Y tienen razón. Sin definiciones claras, tanto empresas como autoridades; navegan a ciegas y todos se dan el lujo de interpretar la regulación según su humor del día. Es el tipo de ambigüedad que México ya no necesita y que durante años ha funcionado como licencia para hacerse de la vista gorda cuando alguien usa una línea telefónica para cometer delitos.
El otro coro, más serio y con tono de advertencia, gira en torno a la protección de datos personales. Las empresas coinciden en que no basta con obligarlas a resguardar información. También quieren que las autoridades se comprometan a no usar los datos como piñata jurídico-burocrática. Telcel, ALT+, Megacable y Anatel insisten en que la CRT establezca límites concretos para evitar accesos indiscriminados o permanencias eternas en bases de datos públicas. Como siempre, todos dicen proteger los datos hasta que se les exige cuidarlos y comprobar que no le dan mal uso.
Donde el sector completo se transforma en mariachi afinado es en el rechazo total al registro de usuarios en roaming internacional. Esa propuesta de la CRT logró unir a Telcel, ALT+, AT&T, Megacable y Anatel en un solo mensaje. Las empresas dicen que la medida es técnica y jurídicamente inviable. Y lo es. Cuando un extranjero usa su celular en México, la autenticación la hace la red de su país, no la mexicana. Conceptualmente atractivo, operativamente imposible, salvo que la CRT tenga otros datos.
Otro punto de consenso es el deseo de que las plataformas de gestión, consulta y validación no se vuelvan una camisa de fuerza. Telcel, ALT+, AT&T, Megacable y Anatel coinciden en que cada operador debe tener libertad para usar sus propios sistemas y que las plataformas de mayoristas deben ser opcionales.
Nada sorprendente. En las telecomunicaciones mexicanas, las plataformas de gestión unificadas nunca han funcionado y se han usado más como herramienta para inhibir la competencia. ¿Qué es eso de estar viendo mi intimidad y mis cifras de usuarios? No vayan a darse cuenta de que estoy sumando usuarios fantasmas que solo están en el papel.
En algunos temas, las coincidencias son más modestas, pero igual de reveladoras. Telcel, ALT+ y Anatel apoyan homologar en diez el número de líneas por persona física, siempre que aplique solo para nuevas contrataciones. Esto evita broncas retroactivas y mantiene cierta lógica operativa. También hay un reclamo compartido contra el trato desigual entre operadores, comercializadoras, MVNO y mayoristas pues nadie quiere cargas regulatorias que parezcan diseñadas para amarrarle las manos a nadie. ¿Qué es eso de fungir como autoridad y equilibrar los mercados, ni que estuviéramos en tiempos del IFT? Por cierto, pronto te daré datos duros de la vagancia del finado organismo regulador.
Aún hay mucho por analizar y mientras la CRT revisa este coro inesperado, lo deseable sería que use esta oportunidad para redefinir una regulación que funcione para operadores, usuarios y hasta para la misma autoridad. Todos queremos que las líneas telefónicas sirvan para fines lícitos y no como herramienta del crimen organizado. Y aunque la armonía regulatoria no existe, un poco de sentido común podría ser un buen comienzo.
Crowdfunding pachuqueño
En Pachuca se construye la que será una de las torres más altas de capital hidalguense en la exclusiva Zona Plateada. La llamada Torre AG tiene una estructura imponente pero lo más interesante es que se trata del primer proyecto inmobiliario en esa ciudad fondeado mediante una plataforma de financiamiento colectivo, a través de briq.mx, que fundó y dirige Alberto Padilla. A 10 años de su creación esta empresa se ha posicionado como la fintech de crowdfunding inmobiliario más potente del país, con poco más de 54% del mercado. Ubicada en la zona residencial de mayor plusvalía y con 20 niveles de altura, el desarrollo ejecutado por SIOS inmobiliaria, que dirige Ricardo Mejía, impulsa la economía local en un contexto nacional de estancamiento. Pero más allá de la derrama, es importante dimensionar la importancia de que una obra de esta envergadura se haya financiado totalmente a través de fondeo colectivo, en el que los participantes pueden invertir desde 500 pesos, generando rendimientos muy por encima de la inflación y utilizando la plusvalía en favor de su patrimonio.
Mois digital
La venta de Paradise a un corporativo canadiense por 60 millones de dólares abre un capítulo donde la tecnología será el eje del crecimiento. La marca mexicana de cannabis, hoy con 314 tiendas y presencia en ciudades clave de América, se integra a una estructura que opera con plataformas capaces de escalar franquicias, optimizar operaciones y acelerar la creación de nuevos productos. Para Paradise, el cambio significa acceso a ecosistemas de innovación utilizados en los mercados más desarrollados del cannabis, donde la automatización en retail, el diseño de experiencias de compra y la capacidad de probar conceptos en múltiples países impulsan la expansión. La operación coloca a una empresa nacida en México dentro de la competencia global, que avanza gracias a una regulación más clara y a la demanda creciente de productos con CBD y THC en sectores farmacéuticos, de bienestar, cosméticos y alimentarios.
Tenderos con algoritmo
Coca-Cola FEMSA apuesta por los datos como nueva moneda del comercio minorista en América Latina. Con la plataforma Juntos+, basada en inteligencia artificial, la embotelladora ya gestiona el 34 % de sus pedidos de forma digital y ofrece asesoría a más de 1.3 millones de tenderos en la región. En palabras de Nicolás Bertelloni, director de Crecimiento, no se trata solo de vender, sino de enseñar a comprar con datos. Según la empresa mexicana, que se encuentra en medio de la celebración por sus 135 años, la estrategia combina analítica avanzada con acompañamiento humano y busca convertir a la compañía en socio clave del canal tradicional, donde la intuición empieza a ceder terreno frente a decisiones basadas en información.
En medio de todas las quejas contra los servicios públicos de salud pública, el Hospital General de Tláhuac del ISSSTE se ha posicionado como una de las unidades con desempeño estable dentro de la red federal.

Me dicen su operación continua, el programa de reposición tecnológica y la oferta de servicios de alta especialidad conforman un modelo que, en apariencia, avanza con procesos sostenidos y niveles de disponibilidad superiores al promedio de la infraestructura pública. Aunque los resultados son consistentes con lo que reporta la institución, todavía existen áreas donde la información necesita mayor detalle para medir plenamente su alcance.
Mis Amigos Chismosos (MACH) aseguran que el esquema operativo del hospital integra insumos clínicos, mantenimiento biomédico, soporte técnico y 17 servicios críticos que funcionan de manera permanente. Este modelo (que va más allá del mantenimiento convencional) ha permitido evitar interrupciones prolongadas, un problema habitual en otras unidades federales.
Uno de los elementos diferenciadores de Tláhuac es el uso de aisladores sísmicos, una tecnología relevante para proteger infraestructura crítica en zonas de riesgo. Su presencia sugiere un enfoque preventivo poco común en el sector público. Sin embargo, para dimensionar su impacto real en continuidad operativa, sería útil contar con indicadores específicos sobre pruebas estructurales, tiempos de recuperación o resultados de inspecciones técnicas.
El programa de reposición programada de tomógrafos, mastógrafos, angiógrafo, fluoroscopio y 56 máquinas de hemodiálisis busca evitar periodos de obsolescencia, un problema que históricamente afecta a la red pública.
La vigencia tecnológica sí influye en el desempeño clínico. El equipamiento puede estar actualizado, pero la verdadera medida está en su operación continua y en la reducción de tiempos de espera.
Los ocho quirófanos se mantienen con equipamiento integral y registran una productividad superior a la media nacional. Su Central de Esterilización y Equipos presenta indicadores internos de eficiencia altos, y las áreas críticas han operado sin cierres atribuibles a fallas técnicas o falta de insumos. Estos elementos sugieren un modelo de continuidad que, al menos desde la perspectiva institucional, funciona. Faltaría conocer los indicadores abiertos sobre listas de espera, suspensiones quirúrgicas o auditorías externas.
Para el ISSSTE, el desafío no es solo mantener a Tláhuac operando, sino demostrar que el modelo es replicable en otras unidades con condiciones distintas. La experiencia de este hospital apunta a que la continuidad operativa, el mantenimiento garantizado y la reposición tecnológica pueden generar estabilidad.
El gobierno federal, en línea con la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha hablado de construir un sistema público con estándares más altos y mayor consistencia técnica. Al parecer Tláhuac encaja en esa narrativa.
En ese contexto, Martí Batres tiene la oportunidad de fortalecer un modelo que apunta en la dirección correcta. Y si no es cierto, puede corregirla. El hospital muestra avances tangibles y procesos estables, pero la consolidación dependerá de demostrar, con datos abiertos y replicables, que este esquema puede sostenerse y escalarse más allá del caso particular de Tláhuac.
En el apasionante deporte nacional de tirarse balazos en el pie, el Sindicato del Nacional Monte de Piedad acaba de mostrarnos como pasar del quinto partido. Por si no lo sabías (¿vives en una piña debajo del mar?) te informo que la huelga en el Nacional Monte de Piedad sigue en pie y quien sabe hasta cuándo.

Tras la jornada de votación realizada los días 12, 13 y 14 de noviembre, la mayoría de las y los trabajadores decidió continuar la huelga, como si fuera un acto heroico capaz de cambiar el rumbo de la historia.
Así, las 302 sucursales del Monte en el país permanecen cerradas, silenciosas, como si esperaran a ver quién se cansa primero. ¿Quién tronará primero, la institución o quienes decidieron darle un tiro a su propio bolsillo?
El proceso de calificación de huelga sigue su curso ante las autoridades, mientras tanto, los clientes afuera; rascándose la cabeza, preguntándose qué pecado cometieron para que su empeño quedara atrapado en este drama sindical.
El Monte, eso sí, mantiene el tono zen. Dice que las prendas están bien seguras, como el tesorito que cuidaste por muchos años estando en familia. También promete informar sobre medios de pago y canales de atención, aunque nadie sabe exactamente qué se puede pagar cuando el mostrador está cerrado y el personal está afuera exigiendo lo que simultáneamente pone en riesgo. Cosas del sindicalismo moderno, querer beneficios y después dinamitar las condiciones para obtenerlos.
La institución reitera su disposición al diálogo. Del otro lado, el Sindicato, en su burbuja épica, parece más interesado en demostrar fuerza que en medir consecuencias. Porque detrás del discurso combativo está la realidad incómoda de una huelga prolongada que golpea primero a quienes dicen defender.
Ahí vienen los aguinaldos, el fondo de ahorro, las prestaciones de fin de año y el Sindicato juega a la ruleta rusa con todo eso. ¡Qué valentía! ¿O qué irresponsabilidad? A veces se parecen.
No han considerado el impacto que esto puede dejarle al propio Monte. Una institución de 250 años no está hecha de acero inoxidable. La operación frenada, la pérdida de ingresos, la caída en confianza del cliente y el riesgo de compactación son escenarios reales.
Si la institución termina reduciendo sucursales, recortando personal o ajustando operaciones, ojalá el Sindicato tenga preparada una gran explicación para los mismos trabajadores que hoy aplauden la huelga. Porque cuando llegue el recorte, no habrá manta, megáfono ni lidercillo que pueda disfrazarlo. Parece que el Sindicato imagina que el Monte puede aguantar infinitamente. ¿Remember Notimex?
En pocas palabras, el Sindicato logró la hazaña de poner en riesgo los ingresos de los trabajadores, la estabilidad del Monte y la confianza del público. Todo al mismo tiempo. Si existiera una competencia mundial para la mala estrategia laboral, ya tendríamos un campeón.
Sí, ya sabemos que en México, el costo del espectro radioeléctrico es como el chile en nogada: depende de quién lo pruebe. Por eso, mientras todos siguen midiéndolo con su propia regla, el gobierno federal sigue ahorrando dinero con bits, no con el cobro de megahercios.

Durante la inauguración de la Convención Nacional de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), Jorge Luis Pérez, titular de la Coordinación Nacional de Infraestructura Tecnológica de la Agencia de Transformación Digital, soltó un dato que a muy pocos nos emocionó. El gobierno logró ahorrar 2,500 millones de pesos gracias a la optimización de procesos de dictaminación tecnológica. Y no fue magia ni recorte, fue eficiencia digital.
Según Pérez, ese ahorro puede crecer hasta 4,000 o 5,000 millones de pesos anuales. La clave está en una estrategia que combina ciberseguridad, centros de datos, software hecho en casa y un ejército de analistas de datos que sigue creciendo.
El gobierno ya cuenta con una fábrica de software con 321 programadores, casi los mismos que un estudio de videojuegos, y quiere llegar a 600 el próximo año. Además, el área de inteligencia de datos crece con ritmo de startup, con 100 personas más el siguiente año y 300 para 2027, todas buscando patrones en los datos del SAT, Aduanas y Pemex.
Pero también dijo que ya viene la Política Nacional de Ciberseguridad. Esta política vendrá acompañada de evaluaciones de seguridad y de un programa para atender y prevenir incidentes cibernéticos.
Además, el gobierno creó una plataforma nacional de inteligencia de amenazas que notifica a bancos y empresas privadas sobre riesgos digitales. Y, por si fuera poco, el Centro Nacional de Tecnología Pública anda enseñando a gobiernos locales cómo usar la tecnología federal sin romperla. Desde Aguascalientes hasta Tula, donde se construye un nuevo centro de datos, se busca que los sistemas públicos funcionen como debe ser, sin pantallas azules ni papeleo duplicado.
Así que, mientras el espectro sigue en debate y las tarifas en veremos, el gobierno encontró en la tecnología un nuevo tipo de ahorro, uno que no depende del precio por megahertz, sino de cuántos errores de sistema logre evitar.
Concierto responsable
OCESA, dirigida por Alejandro Soberón, está por presentar su primer informe de sostenibilidad, con el que busca dejar claro que el entretenimiento también puede ser responsable. La empresa trabaja sobre tres ejes (ambiental, social y de gobernanza) e incluye avances en energías limpias, reducción de desperdicios y programas de inclusión. En ticketing, Ticketmaster digitalizó más de 18 millones de boletos, evitando igual número de impresiones. OCESA quiere que cada concierto también deje buena huella, no solo buen recuerdo.
ATDT, metas ambiciosas
Después de un año de gobierno, finalmente ayer se presentó ante la industria José Antonio Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital Telecomunicaciones (ATDT) . Lo hizo en el Foro México Digital (MexD) Summit y sin temor a equivocarme, acudieron casi todos los representantes de los más importantes operadores del país. No ví a representantes de una operadora móvil pero seguramente había personeros que aun no reconozco.

Merino ya se nota muy dominante del tema y se ve que ya domó a su brioso corcel. Por eso no dudó en tirar algunas netas qué pueden sonar a convocatoria o provocación.
Aprovechó el foro para delinear una meta ambiciosa: que en los próximos tres o cuatro años, cualquier usuario en México pueda acceder a 10 gigabytes de datos por 100 pesos. El funcionario aclaró que este objetivo no depende solo del gobierno, sino de un esfuerzo conjunto entre el regulador, los operadores, la Comisión Federal de Electricidad y otras entidades.
Durante su intervención, subrayó la brecha que aún separa a México de otros países en materia digital. Mientras en India un usuario promedio consume cerca de 13 GB mensuales, en México el consumo apenas llega a 4.7 GB. Además, el costo de los planes de datos sigue siendo un obstáculo: un paquete de 2 GB cuesta en promedio 10.5 dólares, frente a 1.86 dólares en India.
El titular de la ATDT detalló el esquema de descuentos en espectro para operadores que atiendan zonas densas y cercanas a infraestructura; además del modelo nacional de pequeños operadores para regiones más apartadas; continuidad en los despliegues de la CFE para localidades intermedias; y tecnología satelital para comunidades muy pequeñas y remotas. Según sus cálculos, el reto incluye conectar a 83 millones de personas distribuidas en más de 126 mil localidades.
Merino dijo más cosas sobre el Registro Nacional de Telefonía, de la CURP biométrica, de pagos digitales, servicios satelitales y ciberseguridad. Pero hasta eso, Merino también se vio más encanchado que los periodistas de la fuente quienes no pudimos sacarle una declaración o una nota más estrambótica. Fuera del cobijo de las conferencias mañaneras, Merino salió muy bien librado.
Pesado y formal
En un mercado de tractocamiones seminuevos dominado por la informalidad, Panamotors está marcando una ruta distinta. Desde Atlacomulco, la empresa ha construido un modelo basado en transparencia, reacondicionamiento estético y verificación mecánica que ofrece seguridad tanto al comprador como al “hombre camión”. Con el inventario más grande del centro del país y una división especializada, ZYENOVA, Panamotors impulsa la profesionalización del transporte pesado y promueve prácticas más sustentables al extender la vida útil de las unidades. Su crecimiento sostenido demuestra que en México sí se puede combinar negocio, confianza e innovación en un sector tradicionalmente olvidado.
En mi entrega anterior te compartí una pequeña nota y reflexión sobre cómo la Inteligencia Artificial (IA) no solo consume mucha energía sino también cómo puede ayudarnos a administrarla mejor.

La energía, sobre todo la solar, ahora depende también de los datos, los algoritmos y la IA. La mezcla entre la luz y la lógica digital empieza a reconfigurar un sector que durante años se basó más en fierros, cables y técnicos con guantes y casco, que en bytes o aprendizaje automático. Pero como ocurre en casi todos los sectores, la IA llegó para exhibir las ineficiencias que antes se escondían bajo el reflejo de los paneles.
En ese sentido tuve la coincidente oportunidad de platicar con Marcos Ripoll, CEO y cofundador de Solar180, quien pudo darnos una radiografía del sector solar mexicano que dista de ser tan brillante como aparenta.
Según Ripoll, muchos proyectos fotovoltaicos en el país operan por debajo de su capacidad real. La razón es tan humana como técnica pues conllevan errores de instalación, falta de mantenimiento o monitoreos básicos que solo muestran curvas de generación, y no el porqué de las bajas en el rendimiento. Es decir, los sistemas “ven” pero no “piensan”; son “tontos”. Ahí entra la IA.
El experto explica que, al analizar grandes volúmenes de datos y compararlos con patrones de desempeño similares, se pueden detectar ineficiencias o fallas antes de que causen pérdidas significativas. Los paneles solares podrían avisar con semanas de anticipación que algo va mal. Literalmente, los sistemas “aprenden” a identificar el deterioro de los componentes eléctricos, las fluctuaciones en el voltaje o la frecuencia, y hasta los defectos visuales en tableros que un técnico, agotado por el sol, podría pasar por alto.
El mantenimiento predictivo, antes reservado a industrias de alta tecnología, ya se asoma en el sector solar mexicano. Algunos algoritmos son capaces de anticipar fallas eléctricas con hasta 19 semanas de antelación. Eso cambia las reglas del juego.
Sin embargo, el problema energético no se reduce a la eficiencia. Está también la calidad de la energía, un tema que suele ignorarse hasta que un refrigerador doméstico o una línea de producción industrial falla. Ripoll advierte que la calidad eléctrica en México se ha deteriorado, y los usuarios pagan las consecuencias sin saberlo. Por eso, el uso de sistemas de almacenamiento con baterías no solo sirve para guardar energía, sino para estabilizar la red, eliminar ruido eléctrico y amortiguar los picos de demanda.
La buena noticia es que el costo de las baterías ha bajado tanto que los proyectos de almacenamiento energético ya son rentables en un plazo similar al de la instalación solar, es decir, alrededor de dos años. La inversión en almacenamiento empieza a verse como una extensión natural del proyecto fotovoltaico, no como un lujo experimental.
Pero, así como los paneles pueden aprender, también pueden ser hackeados. Ripoll advierte un riesgo de ciberseguridad que muchos prefieren ignorar. Hay más de 400 mil contratos de interconexión de generación distribuida en México (equivalentes a 12 gigawatts) lo que representan igual número de posibles puntos de vulnerabilidad. Un ataque coordinado podría tener efectos catastróficos. No es paranoia. Ya hubo casos de secuestros digitales de parques eólicos.
Ante ese panorama, Solar180 decidió no solo vender soluciones energéticas, sino blindarlas. La empresa desarrolla servicios de consultoría en ciberseguridad y trabaja con aseguradoras para crear seguros cibernéticos especializados en el sector industrial. Marcos Ripoll insiste en que la ciberseguridad debe incluirse desde el diseño de los proyectos, no como un parche posterior. Porque en el mundo digital, los muros se construyen antes del ataque, no después.
Más allá del discurso técnico, la apuesta es cambiar la mentalidad de quienes siguen viendo la energía solar como una colección de paneles y cables. La gestión inteligente de la energía que combina digitalización, análisis de datos y monitoreo avanzado es necesaria y urgente. Mientras algunos siguen hablando de kilowatts, otros ya hablan de algoritmos.
No se trata de moda tecnológica, sino de supervivencia operativa. La red eléctrica del futuro no solo deberá ser más limpia, sino también más lista y segura.
Mas allá del KYC
Siguiendo con la paranoia provocada por la ciberdelincuencia, otro sector que vive constantemente con amenaza es el financiero. El auge del open finance y los créditos digitales, permite que los datos personales circulen como tarjetitas de álbum Panini. Y según la Condusef, el fraude financiero subió más del 80% entre 2023 y 2024. Peor aún, los deepfakes y la suplantación biométrica se duplicaron, confirmando que el enemigo ya no usa pasamontañas, sino algoritmos.
Se estima que 4% de los clientes activos son defraudadores reincidentes, generando pérdidas anuales superiores a 1,300 millones de dólares. Por cada cien usuarios que piden crédito o hacen una transacción, cuatro podrían estar planeando un atraco digital con una selfie adulterada.
Ante este panorama, Unico, la red de prevención de fraude más grande del mundo decidió entrar al mercado mexicano con su plataforma Trust Network. A diferencia de los vetustos sistemas KYC o los burós de crédito que reaccionan cuando el golpe ya está dado, esta tecnología presume detectar fraudes antes de que sucedan. Se trata de un sistema de detección conductual alimentada por una red colaborativa que conecta bancos, fintechs, minoristas y telecomunicaciones.
El sistema de Unico analiza patrones, comportamientos y señales en tiempo real, interceptando hasta 80% de los defraudadores activos que ya causaron estragos en otras empresas. Y todo, aseguran, bajo protocolos de seguridad, anonimato y privacidad.
Así, mientras los bancos siguen peleando con contraseñas y tokens, las mafias digitales ya usan inteligencia artificial para perfeccionar su oficio. La diferencia es que ahora la tecnología también se sube al cuadrilátero, pero del lado de los buenos.
Soberanía tecnológica
México ha invertido durante años en adquirir tecnología de punta, pero pocas veces en desarrollarla o dominarla. Dependemos de muchos sistemas, software o infraestructura extranjera. Por eso resulta inspirador la apuesta por la soberanía tecnológica de empresas como Ofi Store que, bajo la dirección de Alberto Monroy, pasó de ser proveedora de equipos de cómputo a diseñar e implementar ecosistemas tecnológicos de alto nivel. Su modelo de integración, que abarca desde centros de datos hasta sistemas de seguridad y monitoreo, demuestra que el país no solo puede consumir tecnología, sino también generar soluciones completas, seguras y adaptadas a su propio contexto. Ejemplo de ello es el Centro de Datos del Estado de Durango, renovado y modernizado por la firma mexicana, prueba que la innovación nacional puede competir con estándares internacionales.
Eficiencia
En el negocio de la logística, la diferencia entre perder o ganar se mide en segundos y datos. Grupo Adet, que lleva Eduardo Cosijop, enfrentaba un problema clásico de las empresas en expansión: mucho movimiento, poca visibilidad. Con más de 120 vehículos y procesos manuales, la falta de control provocaba pérdidas y riesgos operativos. Pero la historia cambió cuando entró Motive, que en México dirige Omar Camacho, una plataforma tecnológica que integró cámaras con inteligencia artificial, rastreo GPS y herramientas de gestión de flota para convertir la operación en un sistema conectado y previsor. Más de 2 millones de pesos recuperados en mercancía robada, 200 mil pesos ahorrados por eliminar reclamaciones falsas y una reducción del 40% en incidentes riesgosos. Así Grupo Adet pasó de la reacción a la prevención gracias a la analítica en tiempo real y la automatización. Motive no sólo ayudó a cuidar los vehículos, sino también a blindar la reputación y la rentabilidad de la empresa.
Ronda
Hace unos meses te conté de Lumepic, la plataforma uruguaya de fotografía deportiva. Pues resulta que acaba de cerrar una ronda de inversión de 500 mil dólares, financiada por una mezcla de inversionistas ángeles y capitales de riesgo que vieron futuro en las canchas. Con ese dinero, la empresa busca acelerar su crecimiento en México y Estados Unidos, mientras mejora su plataforma para que los fotógrafos no solo capturen momentos, sino también ingresos. Por cierto, recientemente, el fotógrafo Jonathan Dueñas alcanzo 3662 dólares de ventas en un solo álbum de Lumepic y continúa sumando ventas. El objetivo de Lumepic es brindar una herramienta para que todos los fotógrafos puedan monetizar su trabajo de forma más eficiente y automatizada, así ayudándolos a generar muchas más ventas. Cientos de fotógrafos ya están aprovechando esta solución.
Sindicalismo arcaico
En México, hay cosas que ni la Inteligencia Artificial puede modernizar. En pleno siglo 21 y casi a punto de enfrentar batallas como las que pronosticó Terminator en 1984; seguimos peleando con sindicatos que parecen programados en disquete. El caso del Sindicato de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad es ejemplo claro de un sindicalismo arcaico y opaco.
Desde hace meses vengo recopilando versiones casi míticas del comportamiento de del dirigente sindical Arturo Zayún González, quien al parecer defiende con uñas, dientes y sellos oficiales una estructura sindical donde la transparencia es opcional. Lo curioso es que, más que pelear por los derechos laborales, el pleito parece centrarse en evitar que alguien abra los libros contables del sindicato.
Hace tiempo el Monte de Piedad presentó una demanda ante el Tribunal Laboral Federal de Asuntos Colectivos para exigir claridad sobre varios millones de pesos destinados a “actividades sindicales”. La demanda fue aceptada y sigue su curso, pero la respuesta del sindicato fue declararse en huelga. Todo indica que la protesta es menos por salarios y más por mantener a salvo un modelo financiero opaco.
Entre los gastos bajo la lupa están 1.2 millones de pesos para el supuesto mantenimiento del Centro Deportivo, que, según empleados, funciona más como “centro de distribución” para familiares del líder. A eso se suman 840 mil pesos anuales para fomentar el deporte, sin recibos ni torneos visibles.
El sindicato también recibe 3.45 millones de pesos al año para visitas a sucursales foráneas que ni siquiera en pandemia dejaron de gastar. Además, cada año el Monte entrega dos días de salario por trabajador para un fondo de retiro cuyos reportes son tan detallados como una servilleta en blanco.
Ojo, porque del 12 al 14 de noviembre los trabajadores votarán si continúa la huelga y algunos creen que defienden derechos, cuando en el fondo podrían estar sosteniendo una red de privilegios digna del sindicalismo analógico.
Tienda de raya
Otra joya del sindicalismo aristocrático es Alejandro Martínez Araiza, secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y de Comercio (SNAC), quien sigue aferrado a las cuotas con algunas entelequias como su «moderna» tienda de raya llamada Plataforma Inteligente de Impacto Social (PLIIS).
Bajo el lema “Tu cuota vale por 30”, los sindicalizados pagan 252 pesos mensuales adicionales por cupones, descuentos y financiamientos que en realidad cuestan menos de 100 pesos. Todo se gestiona a través de empresas como Beneficios 360, Karam o Integralis, supuestos intermediarios que hacen del sindicalismo un modelo de negocio.
El colmo llega con los préstamos “solidarios” con 10% de interés en seis semanas, equivalente a 160% anual. Un Porfiriato con app incluida. Martínez Araiza llama a esto “sindicalismo moderno”; los trabajadores, simple usura disfrazada de beneficio.
Si tienes la mala (¿o buena?) costumbre de seguirme en mis otros experimentos mediáticos, sabrás que tengo un videoblog sobre negocios y tecnología con mi colega y amigo Adrián Campos. Se llama N 4.0 (Negocios 4.0) y, aunque solemos dar información más que debatir, la semana pasada tuvimos una ligera diferencia.
Como muchos otros, mi amigo el Campos cree que el país se dirige hacia un gobierno digital autoritario, con el Estado espiando celulares y controlando cada byte de nuestras vidas. Yo, en cambio, pienso que hay que bajarle dos rayitas al drama.
Es cierto que el pasado mexicano está lleno de capítulos donde el disenso se castigaba y la información se ocultaba como secreto militar, pero hoy las cosas se mueven en otra dirección. No niego que muchos siguen clavados en la década de los 70 ó 90 cuando no había oportunidad a crítica o la discrepancia oficial, pero creo que exageran con lo que se avecina.
Por eso me parece relevante que la presidenta Claudia Sheinbaum explicara ayer lunes, en la conferencia mañanera, que cualquier acceso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a la información de un teléfono móvil debe ser autorizado por un juez. ¿Ahora sí van a desconfiar de los jueces y antes no?
También aclaró que la inclusión de datos biométricos en la CURP será voluntaria y solo se podrá usar dentro del marco de la ley. El gobierno ya puso a José Antonio Peña Merino, de la Agencia de Transformación Digital (ATDT), a trabajar en una plataforma nacional de comunicación y si eso suena a Gran Hermano, pues al menos será uno con manual jurídico y cierta transparencia, algo que Orwell no anticipó para México.
Lo que más me da tranquilidad es lo que viene con la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT). Esta nueva entidad prepara lineamientos sobre la identificación para adquirir chips telefónicos, y aunque muchos se persignan por el “control estatal” que viene, yo creo que eso ayudará a la seguridad. La presidenta fue clara con lo que se ha dicho desde hace muchos años: las bases de datos estarán en manos de las empresas, no del gobierno, y el acceso solo podrá darse con orden judicial.
Claro, hay quienes todavía no se convencen de que el país cambió. Y ahí es donde me preocupa menos el “autoritarismo digital” y más me aterra al “regulador de sofá”. El viejo Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se volvió una especie de escultura burocrática cara, inmóvil y complaciente. Su lentitud permitió el encarecimiento del espectro, el empoderamiento del preponderante y la pérdida de competitividad de los pequeños operadores. Sin embargo, siendo claros, la inoperancia y captura del IFT se dio principalmente en los mandos altos y concretamente en el pleno.
Por eso, cuando escuché que la CRT mantendrá parte del talento técnico del extinto IFT, respiré un poco más tranquilo. No se trata de empezar de cero, sino de continuar con quienes saben hacer el trabajo, sin el lastre político y de componendas que solía atascar las decisiones.
Si la CRT logra combinar continuidad con cambio, las empresas podrían pagar menos por el espectro, expandir sus mercados y participar en nuevas licitaciones más accesibles. Suena bien, pero la presión y su misión es enorme.
Así que, mientras mi amigo Campos se prepara para el apocalipsis digital, yo prefiero cruzar los dedos para que la CRT no se convierta en otro IFT con nombre nuevo. Que esta vez sí haya regulación con dientes, pero sin mordernos los datos.
Energía e IA
Si la Inteligencia Artificial (IA) fuera una persona, estaría pidiendo un enchufe extra. Según la Agencia Internacional de Energía, para 2030 la demanda eléctrica de los centros de datos en el mundo se duplicará. Esto quiere decir que el boom de la IA necesita más corriente que los refrigeradores de todos los hogares del planeta.
En ese contexto, México se ha vuelto un imán para los centros de datos. Lo que para unos es una avalancha de servidores, para otros es una oportunidad de oro al usar la inversión tecnológica para también empujar la transición energética. Porque si algo sobra aquí es sol, viento y necesidad de eficiencia.
Lucio Meurer, CTO de AI Services en Dell Technologies México, asegura que la inteligencia artificial no solo come energía sino también puede ayudar a administrarla mejor. La idea es que los sistemas aprendan a predecir cuándo y dónde conviene ejecutar tareas, tomando en cuenta la disponibilidad de la red o el precio de la electricidad. Algo así como un algoritmo con sentido común energético.
Los estudios internacionales respaldan el entusiasmo pues dicen que integrar IA en la gestión de centros de datos puede reducir hasta un 20% los costos operativos y más de un 30% las emisiones.
La próxima era digital no se construirá solo con chips, sino con energía limpia y planeación conjunta. Si México logra alinear su expansión tecnológica con una estrategia energética sólida, podría convertirse en ejemplo de crecimiento sostenible.
Tecnología inmobiliaria
El anuncio de Grupo Bosque Real, a cargo de León Salame, y Aston Martin para desarrollar residencias en Huixquilucan redefine el concepto de lujo tecnológico en México. Ya no basta con materiales costosos o vistas exclusivas; el verdadero lujo se mide por la inteligencia del diseño, la eficiencia tecnológica y el respeto por el entorno. Aston Martin Residences Bosque Real tiene un predecesor importante en cuanto a tecnología, la torre de la misma marca en Miami destaca como un espacio residencial, donde la domótica, la personalización y la sostenibilidad crean una experiencia sin fricción y con una notable eficiencia energética. En el caso de dicha torre, la marca incorpora un diseño estructural capaz de garantizar la seguridad y la estabilidad ante vientos huracanados. Ahora, la ingeniería británica de precisión se une a la arquitectura mexicana con una inversión de más de 150 millones de dólares para ofrecer un espacio que prioriza innovación, seguridad y confort.