Señalan que estos acuerdos fortalecen al patrón y debilitan la voz del trabajador.
Los contratos de protección se han convertido en una de las prácticas más cuestionadas atribuidas a la CROC.
Trabajadores denuncian que estos acuerdos se firman antes de que exista una relación laboral real.
Esta práctica permite a empresas blindarse contra sindicatos auténticos y limita la negociación colectiva.
Especialistas advierten que esta estrategia contradice todos los esfuerzos por democratizar el sindicalismo mexicano.