No todas las Fintech apantallan

En Jalisco la digitalización de los recursos públicos se anuncia con notificaciones de “mantenimiento programado”. Te lo comento porque Broxel, operador de la Tarjeta Única del sistema de transporte y de esquemas asociados a prestaciones y apoyos de ese estado; informó que entre las 00:00 y las 5:00 horas del lunes pasado no habría servicio ni en la tarjeta física ni en la plataforma digital.

No todas las Fintech apantallan

La recomendación fue anticipar consultas de saldo y dispersiones como queriendo decir, si quieres dormir tranquilo, revisa antes que tu dinero siga ahí. Y no es exageración, soy testigo y víctima de algo parecido cuando en 2018 intenté usar mi tarjeta Mastercard Broxel para recargas en el Metro de la CDMX. Nunca funcionó. Incluso abrí una cuenta para la tarjeta pues entonces quería usarla como señuelo para ratas sin embargo nunca pude usarla. Mis 200 pesitos que usé como prueba de la tarjeta se esfumaron.

Salvo ese inconveniente, no tengo nada personal contra Broxel. No obstante, me sorprende las recurrentes denuncias sobre la empresa (también en Infonavit) y aun así la sigan contratando.

Para cualquier fintech, cinco horas fuera de línea pueden ser rutina técnica. Para policías estatales de Jalisco, el mensaje activa recuerdos traumáticos. El antecedente se llama Saymoc, firma vinculada a BZ Capital que operó plásticos y acumuló fallas hasta bloquear cuentas. En aquel episodio, elementos de seguridad reportaron que no pudieron disponer de sus recursos y señalaron comunicación institucional limitada.

El contrato terminó cancelado por presuntas irregularidades y quedó sin aclararse el destino de alrededor de 480 mil pesos en saldos. La cifra no quiebra bancos, pero sí rompe confianzas.

El problema toca también al Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara quien pidió a sus afiliados no proporcionar datos personales adicionales en la aplicación o el portal de Broxel. Si bien el esquema no contempla comisiones para trabajadores ni para la institución, llama la atención la petición de información extra. Recuerda que la economía digital vive de los datos y cada campo de “información obligatoria” despierta sospechas.

Como me pasó en la CDMX, los usuarios reportan que la tarjeta no funciona en todos los comercios si antes no se activa una opción específica dentro de la aplicación móvil. El plástico, en teoría universal, requiere un permiso digital adicional para comportarse como medio de pago. Más fricción cotidiana y mala experiencia del usuario.

El mayor riesgo es que la Tarjeta Única en Jalisco sirve para el transporte y también para pagos de servicios y entrega de apoyos gubernamentales. ¡Gulp! Vaya concentración de funciones en una sola plataforma. Por ello, la pregunta no es si la fintech es moderna; la pregunta es si el salario y los apoyos públicos pueden sobrevivir al siguiente mantenimiento programado de Broxel. ¡Qué Dios les bendiga!