Israel Cervantes, uno de sus fundadores, abandona el sindicato por prácticas corruptas; trabajadores e integrantes comienzan a darle la espalda
El Sindicato Independiente Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (SINTTIA), que en su momento fue visto como una esperanza de cambio en el sindicalismo mexicano, atraviesa una profunda crisis interna. Acusaciones por corrupción, autoritarismo, falta de transparencia y promesas incumplidas han desencadenado una desbandada silenciosa de trabajadores y militantes que hoy lo ven como un proyecto fallido.
Una de las salidas más significativas fue la de Israel Cervantes, uno de los impulsores originales del sindicato, quien encabezó la lucha obrera en General Motors Silao tras ser despedido. Fue desde esa experiencia que se consolidó la idea de formar un sindicato independiente que rompiera con las viejas estructuras corporativas. Sin embargo, Cervantes ha denunciado que SINTTIA ha caído en las mismas prácticas que antes criticaban, ahora encabezadas por su secretaria general, Alejandra Morales, a quien acusa de manipulación, autoritarismo y opacidad en el uso de recursos.
“Prometimos un sindicato diferente, pero desde adentro vi cómo se repiten los vicios del pasado. No quise ser parte de eso”, declaró Cervantes.
A esta fractura interna se suma la derrota en GM San Luis Potosí, donde SINTTIA perdió frente al sindicato Carlos Leone con una diferencia de más de 700 votos. El resultado dejó claro que los trabajadores ya no creen en un sindicato que ha ofrecido mucho, pero entregado poco.
Hoy, cada vez más trabajadores manifiestan su decepción. Algunos incluso han comenzado a regresar a sindicatos tradicionales con representación legal y beneficios reales. El proyecto que alguna vez prometió transformar el sindicalismo, ahora se tambalea por sus propias contradicciones.