Cuando leas estas líneas tal vez ya tendremos más información sobre lo que habría sucedido con la visita a México del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien sostendrá reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum y con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Posiblemente ya conoceremos algunos acuerdos, desacuerdos o, al menos, las pistas de lo que realmente busca Washington en esta nueva etapa de revisión del T-MEC. Lo cierto es que desde que EU dejó claro que no está dispuesto a comprometerse por otros 16 años con el tratado y prefiere revisiones anuales, las especulaciones no han dejado de crecer
En muchos foros empresariales, en reuniones de cámaras industriales y hasta en los pasillos del sector tecnológico aparece la misma pregunta: ¿qué más va a pedir Estados Unidos?
La tercera ronda técnica de diálogo con EU pone sobre la mesa temas sensibles como las reglas de origen para la industria automotriz y contenido regional en manufacturas. También se hablará de acero, aluminio, cumplimiento laboral, disposiciones ambientales, servicios financieros y comercio digital.
El pasado 2 de julio te comenté que la industria mexicana de tecnologías de la información comenzaba a mostrar señales de nerviosismo. No era una exageración. Si Washington endurece la vigilancia sobre el contenido asiático de los productos que cruzan la frontera, muchas empresas tecnológicas podrían enfrentar una presión similar a la que desde hace tiempo vive el sector automotriz.
México se ha convertido en un centro de manufactura tecnológica relevante, pero buena parte de los componentes electrónicos provienen de Asia, particularmente de China.
En ese sentido, agradezco la oportunidad de platicar con el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, quien busca poner algo de serenidad en un ambiente dominado por rumores sobre todo en la industria de Tecnologías de la Información (TI).
Su primera precisión es importante. Los aranceles no forman parte de la revisión formal del T-MEC pues se trata de medidas unilaterales que EU puede aplicar al margen del tratado. Por ello, explica que el sector privado de los tres países mantiene una estrategia conjunta para defender la permanencia del acuerdo y promover que los productos que cumplan las reglas de origen continúen pagando cero por ciento de arancel.
Otro tema que suele aparecer en las conversaciones es la presunta debilidad de las aduanas mexicanas. Medina Mora sostiene exactamente lo contrario. Afirma que los controles han mejorado y que incluso puede observarse una reducción en las importaciones mexicanas provenientes de Asia después de la aplicación de diversos aranceles.
Donde sí reconoce un rezago importante es en los pagos digitales. Mientras varios países sudamericanos y asiáticos aceleran la adopción de plataformas electrónicas, México todavía tiene una asignatura pendiente. Modernizar los sistemas de pago ya no es únicamente una cuestión de inclusión financiera; también forma parte de la infraestructura necesaria para competir en el comercio internacional.
Respecto de la Inteligencia Artificial (IA), el dirigente empresarial considera que el tema todavía no genera tensiones dentro de la negociación. No obstante, reconoce que la regulación llegará, como siempre ocurre con las grandes innovaciones tecnológicas, después del desarrollo de la propia tecnología. En ese sentido, considera razonable iniciar discusiones sobre el uso de la IA entre niños y adolescentes, particularmente en el ámbito educativo.
También circulan versiones sobre un eventual anexo al T-MEC relacionado con el entrenamiento de modelos de IA y los derechos de autor. Hasta ahora, asegura, ese asunto no forma parte de la agenda formal de negociación.
Quizá la reflexión más importante no tiene que ver con aranceles, aduanas o IA, sino con el papel que México quiere desempeñar durante los próximos años. Medina Mora admite que el país necesita dejar de ser únicamente un gran ensamblador de tecnología para convertirse en desarrollador de soluciones propias.
Eso implica invertir mucho más en investigación y desarrollo, fortalecer las incubadoras de empresas, acelerar los proyectos de innovación y aprovechar el talento que ya existe en universidades, centros de investigación y compañías mexicanas.
Medina Mora dice que las negociaciones del T-MEC probablemente serán largas y complejas. Exigirán paciencia, capacidad de negociación y firmeza.
Pero independientemente del resultado (lo dice este reportero), la discusión debería mostrar a los mexicanos que la mejor defensa es construir una economía capaz de innovar, generar propiedad intelectual y competir por conocimiento, no solamente por costos laborales. Ahí, más que en cualquier mesa de negociación, se juega buena parte del futuro tecnológico del país.
Juego de presiones
Detrás de las millonarias licitaciones públicas suelen aparecer intereses económicos, operadores políticos y estrategias para inclinar la balanza. La licitación LA-06-400-006400001-N-11-2026 parece confirmar esa vieja y perniciosa regla.
Este proceso definirá el arrendamiento de hasta 18 mil vehículos que utilizarán más de 90 dependencias federales durante los próximos cuatro años. No se trata únicamente de renovar una flotilla. El objetivo también consiste en incorporar tecnologías que hace algunos años parecían exclusivas del sector privado como geolocalización, monitoreo en tiempo real, dispositivos de seguridad y mejores niveles de eficiencia en el consumo de combustible.
La apuesta resulta relevante porque las compras consolidadas buscan aprovechar economías de escala para reducir costos y estandarizar procesos. Si el modelo funciona, podría convertirse en una referencia para futuras adquisiciones del gobierno federal.
En Hacienda, según diversas versiones, existe confianza en el trabajo realizado por el equipo encabezado por el secretario Edgar Amador y por la subsecretaria Bertha Gómez Castro. Sin embargo, conforme se acerca el fallo, también aumentan los rumores sobre presiones externas para modificar el desenlace.
Dentro de esas versiones aparecen nombres, como el del exfuncionario Jorge Trejo Bermúdez, además de operadores relacionados con empresas participantes, entre ellas Casanova Vallejo y Arrendo Serv. La hipótesis que circula es que algunos grupos buscarían retrasar el procedimiento o incluso provocar que la licitación sea declarada desierta. Pero ¿Por qué esto es relevante?
Una licitación sin ganador abre espacios para nuevas negociaciones y, eventualmente, para mecanismos de contratación distintos incluidas adjudicaciones directas. No digo que eso vaya a ocurrir, pero en una de esas…
Al cierre de esta colaboración todavía no se conocía el acta correspondiente. Habrá que observar si el procedimiento concluye conforme al calendario previsto o si las presiones de último momento consiguen alterar una contratación.
El mundo automotriz ha ganado los titulares de la prensa de negocios en las últimas horas. Mientras la incertidumbre global crece por la amenaza de la aplicación de aranceles en EU, las firmas automotrices están viviendo una revolución que alcanza los puestos ejecutivos y directivos en todo el mundo.
Dentro de lo “positivo” noticias está el nombramiento de un mexicano como CEO global y presidente de la emblemática japonesa Nissan Motor Co. Iván Espinosa, será director ejecutivo representante, presidente y director ejecutivo, en sustitución de Makoto Uchida; a partir del 1 de abril.
Un logro significativo pero que llega con una dosis de riesgo. Espinosa llega prácticamente como bombero pues Nissan no atraviesa su mejor momento debido a su fuerte crisis financiera y de identidad tras el fracaso de su fusión con Honda.
La fusión con Honda, que pudo haber dado lugar a un titán automotriz de 60 mil millones de dólares, se desplomó porque los japoneses no se pusieron de acuerdo sobre el futuro de Nissan. El ahora saliente Makoto Uchida bloqueó la propuesta de Honda, que pretendía convertir a Nissan en una subsidiaria enfocada en vehículos eléctricos. Ahora Nissan vive sin una estrategia clara y con vencimientos de bonos que suman 1,600 millones de dólares en este año.
Nissan busca desesperadamente inversionistas externos pero las opciones no son ideales. Una posible alianza con Foxconn, el gigante taiwanés, genera dudas en el gobierno japonés por asuntos de seguridad nacional. La otra alternativa sería Tesla que, por estos días; está viviendo la resaca de una sobrevaluación de sus operaciones y de la capacidad directiva de Elon Musk.
Por otro lado, Toyota también sufrió un sacudón con la salida de Luis Lozano, su presidente en México tras 20 años en la compañía. Su reemplazo, Takaaki Kuga, tiene la tarea de mantener el sólido desempeño de Toyota en el país. Sin embargo, no hay que perder de vista a Lozano, quien ahora asume un rol de consultor ejecutivo, pero podría jugar una carta importante en el ajedrez comercial entre México y Estados Unidos.
Con el fantasma de Donald Trump y su guerra de aranceles que afectaría directamente a la industria automotriz mexicana, contar con figuras como Lozano en el equipo de negociadores comerciales de México podría ser clave. He tenido la fortuna de charlar unas cuantas ocasiones con Luis y me queda claro que su conocimiento y experiencia en negociaciones comerciales de alto nivel lo colocan en una posición estratégica para lo que viene.
Dos mexicanos en medio de una industria automotriz que vive un momento de transformación sin precedentes. La digitalización y la electrificación avanzan mientras que las tensiones comerciales no dan tregua. Espinosa y Lozano tienen grandes desafíos en sus nuevos roles, pero también la oportunidad de marcar la diferencia en un sector que no deja de moverse. Que les vaya bien, porque su éxito será clave para la industria en México.
Ayer, en un evento que pretende marcar un antes y un después en la industria automotriz mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el proyecto Olinia, un plan que promete revolucionar el transporte urbano en el país.
En un país acostumbrado a depender del combustible fósil como el motor de su economía, este primer automóvil eléctrico nacional promete ser el nuevo vehículo que impulsará a México hacia un futuro más verde y tecnológico.
Si tiene éxito, no solo será un logro monumental para su administración, sino también un legado histórico para México: la creación del primer automóvil eléctrico nacional, fabricado con tecnología, componentes y diseño mexicanos.
El proyecto, liderado por la Secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, ha sido descrito como un hito en la industria automotriz nacional. Olinia, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa «moverse», es mucho más que un simple vehículo; es un emblema de la transferencia tecnológica de la academia al sector empresarial. Con la bandera del modelo de Prosperidad Compartida, este esfuerzo público-privado es una ruta de doble vía que promete destinar parte de sus ingresos a la ciencia y la educación, buscando una verdadera sinergia entre desarrollo tecnológico y bienestar social.
Pero, como en toda travesía, el camino hacia el éxito no estará libre de baches. El desafío será superar las barreras de percepción que aún existen sobre los vehículos eléctricos y de lo hecho en México, sobre todo en un mercado que apenas empieza a aceptar la electrificación como una alternativa viable.
Al disminuir estas emisiones y optimizar el espacio urbano, Olinia podría ser la pieza que faltaba para una movilidad más sostenible en las ciudades mexicanas. Con un precio competitivo, estos vehículos eléctricos buscan ser accesibles para la mayoría de los ciudadanos, eliminando la percepción de que la tecnología verde es solo para unos pocos.
La colaboración con instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional promete ser el motor de innovación detrás de Olinia. Arturo Reyes Sandoval, director del IPN, enfatizó la convocatoria inmediata de expertos en electromovilidad, quienes ya están desarrollando análisis de mercado y planes de negocio, además de evaluar la instalación de plantas de vehículos eléctricos en México.
El IPN, conocido por su robusto cuerpo de investigadores y desarrolladores, juega un papel crucial en esta iniciativa. Con laboratorios de vanguardia como el LANCEI, enfocado en la descarbonización del transporte, y el CIITA en Puebla, Olinia se beneficia de un soporte técnico excepcional. Estas instalaciones no solo representan un punto de apoyo para el desarrollo del proyecto, sino también un testimonio del potencial académico del país.
El proyecto no solo apunta a resolver los problemas de movilidad urbana, sino también a posicionarse en un mercado prácticamente virgen en México: el de los mini vehículos eléctricos. En otros países, como China e India, este segmento ha mostrado un crecimiento significativo, y Olinia espera replicar ese éxito en el mercado mexicano.
Con tres modelos en desarrollo (para movilidad personal, de barrio y entregas de última milla) Olinia busca cubrir un espectro amplio de necesidades urbanas. Su plataforma modular promete eficiencia en diseño y fabricación, con precios accesibles que podrían oscilar entre 90 mil y 150 mil pesos. Esta estrategia de costos no solo es competitiva, sino también un guiño a la economía nacional, al priorizar componentes de origen local.
Uno de los retos más grandes será la instalación de plantas de fabricación. La ubicación aún está en evaluación, considerando estados con una fuerte tradición automotriz como Puebla y Sonora. Sin embargo, la posibilidad de ensamblar vehículos en distintas regiones del país podría reducir costos logísticos, sería clave para mantener precios bajos y competitivos.
Además, el plan no solo busca conquistar el mercado nacional, sino también tener un impacto internacional. La meta de lanzar su primer modelo para el Mundial de 2026 en el Estadio Azteca muestra una ambición global. Este tipo de eventos son una oportunidad inigualable para posicionar a Olinia como un referente de movilidad eléctrica, no solo en México sino también en el escenario mundial.
Si bien el camino no estará exento de curvas peligrosas y retos, este proyecto podría ser el motor que impulse a México hacia una nueva era de innovación y desarrollo económico, en una industria que ha dependido durante décadas de tecnologías importadas.
La consolidación de una industria automotriz eléctrica local requerirá no solo de inversión y colaboración, sino también de una política pública sólida que fomente su desarrollo. La verdadera prueba estará en la ejecución y en la capacidad de atraer tanto a inversionistas como a consumidores.
Olinia representa una apuesta ambiciosa por un México más tecnológico, sostenible y autónomo. Es un proyecto que, de materializarse como está planeado, no solo cambiará la forma en que los mexicanos se mueven, sino también la percepción del país como un líder emergente en la industria automotriz global. El futuro, como siempre, se mueve rápido, y Olinia quiere estar listo para rodar ese camino; la clave estará en mantener el rumbo firme y la vista en el horizonte.
Mexicanizando la nube
Ha pasado exactamente un mes desde que Google anunció el arranque de su nueva región de nube en México con una amplia cartera de soluciones tecnológicas para el país. En ese entonces me preguntaba, en este mismo espacio; ¿qué tanto beneficia realmente esta estrategia al ecosistema tecnológico mexicano?
A tantos días de distancia puedo ver que, precisamente ese mismo ecosistema nacional, es el que le está dando a Google ese toque mexicano. Más que tropicalizar sus soluciones tecnológicas, las está mexicanizando, gracias a la capacidad de contar con partners altamente especializados en el país.
Mientras Google sigue buscando aliados clave para fortalecer su presencia en Latinoamérica, ha encontrado en México una fuente invaluable de talento técnico capaz de llevar a cabo la transformación digital en una región que carece de socios con las capacidades necesarias para implementar infraestructuras cloud tan avanzadas. Aquí, el verdadero valor de esta alianza se encuentra en el músculo local, esa red de partners que le da el toque distintivo a la oferta tecnológica.
Entre los aliados estratégicos que Thomas Kurian, CEO de Google Cloud, mencionó durante la presentación del evento, destacan algunas de las figuras más relevantes del panorama nacional. Empresas como Accenture, bajo la presidencia de Jorge Castilla, no solo tienen un alcance global, sino un conocimiento profundo en transformación digital que permite implementar soluciones cloud a una escala empresarial sin igual. Otro ejemplo es América Móvil, la gigante de telecomunicaciones liderada por Daniel Hajj, que aporta una infraestructura regional difícil de igualar.
B Drive IT, dirigido por Christiaan Goslinga, se especializa en servicios cloud gestionados e inteligencia artificial, mientras que Kyndryl, a cargo de Carlos Marcel, se ha posicionado como un líder en la implementación de infraestructuras tecnológicas complejas. La consultoría estratégica también tiene su espacio con Deloitte, dirigida por Carlos Pérez Cisneros, que ha jugado un papel crucial en la transformación empresarial de múltiples sectores.
Más allá de las alianzas, uno de los temas más resaltantes fue la robusta plataforma de seguridad integral presentada durante el evento. Google no solo apuesta por la tecnología avanzada, sino que necesita socios con un nivel de especialización alto para implementar soluciones en inteligencia artificial, operaciones de seguridad basadas en IA y sistemas integrados para monitoreo de amenazas.
La magnitud de este tipo de implementaciones se ve reflejada en los números presentados, que muestran un crecimiento exponencial en diversas áreas. Estas cifras dejan claro que la infraestructura de Google Cloud no es algo que pueda manejar cualquiera.
La clave para el éxito, como bien lo destacó Julio Velázquez, director general de Google Cloud México, son los partners mexicanos. Esto convierte a México en un nodo estratégico para la expansión de Google en Latinoamérica. En lugar de una simple tropicalización, Google construye una red altamente especializada que podría redefinir el panorama tecnológico de la región.
La empresa Alemana Volkswagen podría cerrar diversas plantas en el mundo por una crisis financiera, principalmente en Alemania y México.
La automotriz alemana Volkswagen atraviesa una crisis financiera sin precedentes, que la obliga a considerar el cierre de plantas en Alemania y en México. Los altos costos de energía y mano de obra, sumados a la feroz competencia de las marcas chinas, han puesto en jaque al fabricante europeo, que no ha cerrado una planta desde 1988.
La presión se hizo evidente esta semana cuando Volkswagen reveló la posibilidad de despidos, algo inaudito desde 1994, cuando la compañía se comprometió a mantener la estabilidad laboral hasta 2029. Sin embargo, la situación económica ha llevado a la firma a reconsiderar este acuerdo de 30 años, dejando a miles de empleados en la incertidumbre tanto alemanes como mexicanos.
Además de los altos costos, Volkswagen México (en Puebla) enfrenta una creciente pérdida de mercado a manos de las marcas chinas, que se han posicionado como opciones más accesibles y tecnológicamente avanzadas, afectando particularmente mercados clave como Estados Unidos y México. El jefe de la marca Volkswagen, Thomas Schaefer, señaló que la situación es extremadamente tensa y que no se resolverá con simples medidas de reducción de costos, mismas que ya les dieron como resultado un panorama no muy alentador.
Los inversores también han reaccionado negativamente, reflejando su preocupación en una caída del valor de las acciones de Volkswagen de casi un tercio en los últimos cinco años. Este escenario coloca a la compañía en una posición difícil, obligada a tomar decisiones drásticas para garantizar su supervivencia, incluso a costa de cerrar plantas y revisar acuerdos históricos con sus trabajadores.
Crece la venta de automóviles chinos en México y a la baja la venta de automóviles nacionales.
En los últimos años, las empresas automotrices chinas han comenzado a ganar una participación significativa en el mercado mexicano, desafiando a las marcas tradicionales que han dominado durante décadas. Este cambio en el panorama automotriz está impulsado por una combinación de factores, desde precios competitivos y avances tecnológicos hasta una estrategia agresiva de expansión y marketing por parte de los fabricantes chinos.
Precios Competitivos y Modelos Atractivos
Uno de los factores clave detrás del éxito de las marcas chinas en México es su capacidad para ofrecer vehículos a precios muy competitivos sin sacrificar calidad. Marcas como Changan, JAC, BAIC y MG han introducido modelos que se ajustan a las necesidades y preferencias del consumidor mexicano, con características avanzadas y diseños modernos. Estas marcas ofrecen una gama de vehículos, desde autos compactos hasta SUV y vehículos eléctricos, que capturan la atención de un público cada vez más preocupado por el precio y la eficiencia.
Innovación Tecnológica y Vehículos Eléctricos
Otro factor que impulsa el crecimiento de las empresas automotrices chinas en México es su enfoque en la innovación tecnológica, especialmente en la oferta de vehículos eléctricos e híbridos. A medida que el mercado global se desplaza hacia alternativas más sostenibles, las marcas chinas han aprovechado esta tendencia para posicionarse como líderes en la tecnología de vehículos eléctricos. Esto ha permitido atraer a consumidores más jóvenes y conscientes del medio ambiente que buscan opciones asequibles y ecológicas.
Los trabajadores de Volkswagen podrían mantener salarios por encima de Audi y GM, conservando la clasificación de los mejor remunerados del sector.
Este año ha sido clave para el sector automotriz en México, con varias negociaciones salariales que han impactado directamente a miles de trabajadores. Entre estas, Volkswagen (VW) se perfila para continuar siendo la empresa que mejores salarios ofrece a sus trabajadores comparado con diversas marcas del sector automotriz.
A pesar de que VW y Audi han negociado aumentos salariales similares en términos porcentuales, la aceptación del incremento propuesto por VW podría mantener a sus trabajadores en la cima de la escala salarial. En Audi, el acuerdo alcanzado incluyó un aumento del 10.2% integrado, dividido en un 7% directo al salario, igual que VW y un 3.2% en prestaciones, donde en comparación con VW este es mayor con un 3.59%, otro dato que es importante es que en menos tiempo los de VW podrían buscar un nuevo aumento, pues su negociación tiene un periodo de 12 meses a comparación con Audi que es de 18 meses, logrando todo esto sin la necesidad de estallar una huelga y afectar la economía de su clase trabajadora.
Por su parte, GM, aunque logró un aumento global del 14.4% con un 9.2% directo al salario, estos porcentages ubican a GM entre los $400.00 a $600.00 pesos promedio, sigue teniendo salarios más bajos en comparación con VW y Audi.. Sin embargo, el verdadero punto de interés se centra en VW, donde los trabajadores podrían obtener un salario por encima de $800 pesos promedio, si aceptan el incremento salarial el próximo 30 de agosto, salario que no alcanza las diferentes armadoras automotrices.
Este ajuste mantendrá a los trabajadores de VW en los mejor pagados del sector automotriz en México, consolidando a la empresa como el referente en términos de remuneración y continuar siendo el contrato laboral el más costoso de la industria.
El SITIAVW ha convocado a los trabajadores de Volkswagen a ejercer su derecho al voto, una decisión crucial para asegurar mejores condiciones laborales que fortalezcan la estabilidad económica de los empleados y sus familias.
Investigador de la Universidad de Sonora, advierte sobre el impacto de la automatización en el empleo del sector.
En un escenario dominado por la transformación tecnológica, la industria automotriz en México se encuentra entrando a una era en la que la automatización y la inteligencia artificial desplazarán a miles de trabajadores en un futuro cercano. Así lo afirma el Maestro Mauricio Tadeo Beltrán Gaxiola, Investigador destacado en el área por la Universidad de Sonora, quien con base en estudios y proyecciones recientes, estima que en un máximo de tres años las grandes plantas automotrices del país iniciarán este proceso.
La investigación de Beltrán Gaxiola resalta que las principales ciudades que sufrirán esta transición serán Puebla, Guanajuato y Aguascalientes. En Puebla, la presencia de gigantes como Volkswagen y Audi intensifica la preocupación, mientras que Guanajuato alberga la planta más grande de General Motors en el país y Aguascalientes es sede de una importante planta de Nissan así como gran parte de la producción de Mazda. Estas regiones son la columna vertebral de la industria automotriz mexicana y, según el experto, la introducción de robots y sistemas automatizados se consolida como una respuesta a la competencia global y las demandas del mercado.
«Los estudios indican que la automatización permite a las empresas reducir costos y aumentar su productividad, pero el precio de este avance será la reducción significativa de la fuerza laboral. Miles de trabajadores en la industria automotriz se verán afectados», comenta Beltrán Gaxiola.
El investigador subraya que este proceso no solo afectará a las grandes empresas y sus trabajadores directos, sino que tendrá un impacto en toda la cadena de suministro y en la economía local, donde muchas familias dependen de estos empleos.
La transición hacia un avance significativo en materia tecnológica, dejará a muchos y muchas sin opciones laborales, generando un desajuste significativo en el mercado laboral de estas regiones.
Con la mirada puesta en el futuro, Beltrán Gaxiola concluye que el ecosistema automotriz mexicano deberá adaptarse rápidamente a estos cambios, promoviendo la innovación y el desarrollo de habilidades en los trabajadores. «La automatización es inevitable, pero cómo gestionemos sus efectos será crucial para el bienestar de miles de familias en el país», finaliza.
A medida que las empresas se preparan para esta nueva era, la pregunta sigue latente: ¿qué futuro les espera a los trabajadores de la industria automotriz en un México que avanza hacia la automatización? La respuesta podría marcar el rumbo de una de las industrias más importantes para la economía nacional.
Llevo varios años cubriendo al industria automotriz y aun siento mucho respeto por todos los colegas que se rifan con la cobertura puntual y técnica de este sector.
Desde hace años he seguido de cerca la industria, pero con una visión más tecnológica; por lo que todavía me siento un advenedizo de la fuente. Sin embargo, con el incremento de la autonomía, la conectividad y la electrificación de los autos, me siento con más herramientas para el análisis y la opinión informada.
Desde 2015, cuando en Detroit conocí los incipientes Bolt EV de General Motor, Q7 de Audi, y el i8 de BMW, supe que esta carrera nada le frenaría y más aun cuando el gobierno de EU y de California ofrecían subsidios para la compra o alquiler de estos vehículos. No obstante, unos meses antes manejé el Leaf de Nissan y el Bolt EV con el grave problema de la autonomía y la carga en mi vivienda. Ya pasaron casi 10 años y lamentablemente seguimos con la misma problemática en México.
Desde entonces a la fecha me he convencido de que el país no puede migrar de tajo a los autos totalmente eléctricos. México debe diseñar una transición paulatina y bien estructurada hacia ese tipo de autos, siendo los vehículos híbridos el punto intermedio.
No puedo omitir que ahora revivo el tema a raíz de mi reencuentro con Toyota y sus vehículos híbridos. Es que, en esa reunión, el siempre relajado y afable Luis Lozano, CEO de Toyota México; nos advirtió de los profundos retos que se le avecinan a la industria en el país, no solo por el avance de la electrificación, sino hasta por la próxima revisión del TMEC en 2026.
Si no crees que los autos eléctricos se han vuelto muy importantes en las relaciones comerciales mundiales, pregúntale a los chinos y a los alemanes. Por eso Luis Lozano dice que los elementos clave para el sector automotriz, pasan primero por una Revisión más no una Renegociación del TMEC. Considera que se deben mantener las condiciones actuales (altamente exigentes) pero que se puede perfeccionar el acuerdo comercial al incluir nuevos conceptos derivado de la transformación de la industria.
Sin embargo, en ese camino, México se tiene que poner bien pilas (literalmente) para que nuestra industria tenga acceso a energías limpias, renovables y asequibles. Además, el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum debe acelerar el desarrollo y mejora de la infraestructura portuaria, carretera y ferroviaria. Luis Lozano y Toyota México creen que al país le urge una modernización de los sistemas aduaneros y facilitación comercial. Por último, coincido cuando aseguran que es vital el desarrollo del Capital Humano altamente capacitado.
Si cumplimos con todo ello, México tendrá una acelerada, ordenada y paulatina migración a los autos totalmente electrificados. Si lo logramos ayudaremos mucho al planeta, a nuestro país y las nuevas generaciones de mexicanos chingones que vienen.
Estas empresas, están no solo aumentando los salarios sino también enriqueciendo sus paquetes de prestaciones.
En la región del Bajío mexicano, los aumentos salariales de este 2024 están generando un ambiente optimista entre los trabajadores de la zona. Las empresas, reconociendo la necesidad de mantener equipos motivados y competitivos, están ajustando sus políticas salariales para reflejar tanto las expectativas del mercado como las necesidades de sus empleados.
Este año, un grupo selecto de empresas ha destacado por implementar estrategias proactivas para mejorar los salarios. Entre estas, figuran gigantes de la industria automotriz y manufacturera, así como compañías de bienes de consumo y tecnología. Dentro de este grupo, encontramos a:
Continental
Bosch
Honda
Martinrea
Flex
Estas empresas, entre otras en el Bajío, están no solo aumentando los salarios sino también enriqueciendo sus paquetes de prestaciones. Esto incluye desde mejoras en los seguros de salud hasta programas de desarrollo profesional y bonificaciones por desempeño.
El contexto regional muestra un promedio de aumento que refleja un compromiso por parte de las empresas para mantenerse como empleadores atractivos en un mercado laboral dinámico. Estos ajustes salariales están acompañados de un enfoque en la calidad de vida laboral, con empresas invirtiendo en espacios de trabajo más ergonómicos y políticas que promueven el equilibrio entre la vida personal y laboral.
Este movimiento hacia mejores salarios y condiciones laborales es un reflejo de la evolución del mercado laboral en México, donde la competitividad por atraer y retener talento está en su punto más alto. Las empresas en el Bajío están liderando el camino, mostrando que el camino hacia el éxito empresarial pasa por la inversión en el capital humano.
Se ha observado una tendencia variada en cuanto a la entrega de PTU, con algunas empresas destacando por su prontitud y generosidad, mientras que otras han enfrentado críticas por demoras o montos percibidos como insuficientes por sus empleados.
En la región del Bajío, el reparto de la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU) ha presentado varios desafíos este 2024, evidenciando una crisis en la entrega de estas compensaciones. Las empresas tienen hasta el 30 de mayo para realizar estos pagos a sus trabajadores, de acuerdo con la normativa vigente que establece las fechas límites según el tipo de entidad corporativa.
En este contexto, se ha observado una tendencia variada en cuanto a la entrega de PTU, con algunas empresas destacando por su prontitud y generosidad, mientras que otras han enfrentado críticas por demoras o montos percibidos como insuficientes por sus empleados. Es notorio que algunas empresas en el sector automotriz y de autopartes han sido más generosas, ofreciendo montos superiores en comparación con otras firmas en la región.
Por ejemplo, mientras varias compañías han cumplido con la entrega de utilidades dentro del marco temporal estipulado, un grupo selecto ha ido más allá, mejorando no solo en tiempo sino también en cantidad. Este grupo incluye a algunas de las más prominentes del sector automotriz, donde los trabajadores han recibido PTU que no solo cumplen con los mínimos legales sino que los superan, reflejando un compromiso con la equidad y el reconocimiento del esfuerzo laboral.
Contrastando con el promedio regional, estas empresas han establecido un precedente positivo, mostrando que es posible manejar las utilidades de manera que beneficie tanto a la empresa como a sus empleados. La entrega puntual y la cantidad justa de PTU son críticas para mantener la moral alta y asegurar que los trabajadores se sientan valorados y parte del éxito corporativo.
Adoptar un enfoque transparente y justo en este proceso no solo mejora las relaciones laborales sino que también contribuye a la sostenibilidad y reputación empresarial a largo plazo.