Sí, ya sabemos que en México, el costo del espectro radioeléctrico es como el chile en nogada: depende de quién lo pruebe. Por eso, mientras todos siguen midiéndolo con su propia regla, el gobierno federal sigue ahorrando dinero con bits, no con el cobro de megahercios.

Durante la inauguración de la Convención Nacional de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), Jorge Luis Pérez, titular de la Coordinación Nacional de Infraestructura Tecnológica de la Agencia de Transformación Digital, soltó un dato que a muy pocos nos emocionó. El gobierno logró ahorrar 2,500 millones de pesos gracias a la optimización de procesos de dictaminación tecnológica. Y no fue magia ni recorte, fue eficiencia digital.
Según Pérez, ese ahorro puede crecer hasta 4,000 o 5,000 millones de pesos anuales. La clave está en una estrategia que combina ciberseguridad, centros de datos, software hecho en casa y un ejército de analistas de datos que sigue creciendo.
El gobierno ya cuenta con una fábrica de software con 321 programadores, casi los mismos que un estudio de videojuegos, y quiere llegar a 600 el próximo año. Además, el área de inteligencia de datos crece con ritmo de startup, con 100 personas más el siguiente año y 300 para 2027, todas buscando patrones en los datos del SAT, Aduanas y Pemex.
Pero también dijo que ya viene la Política Nacional de Ciberseguridad. Esta política vendrá acompañada de evaluaciones de seguridad y de un programa para atender y prevenir incidentes cibernéticos.
Además, el gobierno creó una plataforma nacional de inteligencia de amenazas que notifica a bancos y empresas privadas sobre riesgos digitales. Y, por si fuera poco, el Centro Nacional de Tecnología Pública anda enseñando a gobiernos locales cómo usar la tecnología federal sin romperla. Desde Aguascalientes hasta Tula, donde se construye un nuevo centro de datos, se busca que los sistemas públicos funcionen como debe ser, sin pantallas azules ni papeleo duplicado.
Así que, mientras el espectro sigue en debate y las tarifas en veremos, el gobierno encontró en la tecnología un nuevo tipo de ahorro, uno que no depende del precio por megahertz, sino de cuántos errores de sistema logre evitar.
Concierto responsable
OCESA, dirigida por Alejandro Soberón, está por presentar su primer informe de sostenibilidad, con el que busca dejar claro que el entretenimiento también puede ser responsable. La empresa trabaja sobre tres ejes (ambiental, social y de gobernanza) e incluye avances en energías limpias, reducción de desperdicios y programas de inclusión. En ticketing, Ticketmaster digitalizó más de 18 millones de boletos, evitando igual número de impresiones. OCESA quiere que cada concierto también deje buena huella, no solo buen recuerdo.