Abandonos y señalamientos contra su dirigencia profundizan el deterioro del sindicato en Guanajuato.

La estructura de SINTTIA en Guanajuato muestra señales claras de fractura. En los últimos meses, el sindicato ha perdido a personajes que en su momento fueron fundamentales para su crecimiento, dejando a la dirigencia encabezada por Alejandra Morales cada vez más aislada.
El primer rompimiento significativo fue el de Israel Cervantes, uno de los impulsores originales del sindicato. Su salida no solo evidenció diferencias internas, sino que abrió la puerta a críticas sobre el rumbo que tomó la organización. Cervantes señaló que SINTTIA dejó de responder a los intereses de los trabajadores y comenzó a operar bajo prácticas que no compartía.
Recientemente, un nuevo caso ha encendido las alertas. Uriel Martínez, quien actuaba como vocero del sindicato en Draxton, es señalado por trabajadores de haber solicitado cuotas sindicales elevadas bajo el argumento de representar a SINTTIA. Según los testimonios, tras el cobro no existieron beneficios ni representación real, lo que generó molestia y un fuerte rechazo entre los empleados.
Estos episodios han reforzado la percepción de que el sindicato se encuentra en decadencia. La falta de transparencia y los constantes señalamientos han provocado que operadores, simpatizantes y trabajadores comiencen a alejarse de Alejandra Morales y de su proyecto sindical.
En Guanajuato, donde SINTTIA buscaba consolidarse, hoy enfrenta un escenario adverso. La pérdida de figuras clave y la desconfianza creciente entre la base trabajadora han debilitado su presencia. Para muchos, el sindicato ya no representa una alternativa confiable, sino un proyecto que se desmorona desde dentro.
La crisis interna continúa profundizándose y, mientras no existan respuestas claras, todo indica que los abandonos y el desgaste seguirán marcando el futuro inmediato de SINTTIA en la región.