Por andar inmersos en la fiebre futbolera, a muchos se nos pasó desmenuzar un asunto muy importante que podría modernizar varias industrias del país.

El pasado 17 de junio, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) abrió una consulta pública sobre la futura licitación de bandas del espectro para Redes de Radiocomunicaciones Inteligentes. Técnicamente, la licitación tiene un nombre larguísimo, pero bastará con conocerla como la CRT-RRI-01 o, simplemente, la licitación de Redes Industriales.
El espectro que se licitará se ubica en la banda de 2.3 GHz. En total, se pondrán a disposición 40 MHz de capacidad, divididos en cuatro bloques de 10 MHz para su asignación en 60 regiones.
El objetivo es ofrecer cobertura geográfica a Regiones Industriales —municipios con características de desarrollo industrial similares— y a polígonos geográficos específicos, también conocidos como Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar.
La consulta pública concluyó ayer, 15 de julio. En ella participaron la ASIET, la CANIETI, Grupo izzi Telecom, el despacho Salazar & Solís Abogados y tres particulares. Más allá de los tecnicismos jurídicos necesarios para evitar interpretaciones ambiguas, encontré un punto interesante: la propuesta de aumentar la cantidad de megahercios (MHz) que podrían asignarse a los ganadores en una Región Industrial o en un polígono específico.
Hasta aquí podría parecer el típico proceso licitatorio que solo interesa a las empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, creo que analizarlo únicamente desde esa perspectiva sería un error. Se trata de una licitación que puede acelerar la adopción de las industrias 4.0 y 5.0 en México y proporcionar el insumo indispensable para desplegar las redes que fortalecerán las cadenas de valor actuales y futuras del país.
Esa visión no es exclusiva de este reportero. Los especialistas de Scotiabank México también consideran, en un análisis reciente, que esta licitación representa una oportunidad para modernizar la industria nacional e, incluso, para que empresas de sectores como el inmobiliario encuentren nuevos modelos de negocio y nuevas fuentes de ingresos.
Según el banco, conforme la inteligencia artificial (IA) transforma los procesos industriales mediante software y robots cada vez más sofisticados, la disponibilidad de espectro y el despliegue de redes privadas en parques industriales pueden convertirse en un factor diferenciador para elevar la calidad de los inquilinos y arrendatarios.
La licitación está diseñada para modernizar la infraestructura digital de parques industriales, minas, aeropuertos, campos petroleros y de gas, así como otros activos industriales. Además, su esquema flexible facilita la participación tanto de empresas inmobiliarias como de compañías especializadas en implementación tecnológica.
Por ello, Scotiabank considera que estas redes privadas podrían incrementar la competitividad de los parques industriales y mejorar sus tasas de ocupación, los niveles de renta y el valor de los inmuebles, ya que los bloques de espectro pueden cubrir superficies tan reducidas como las de un solo parque industrial.
La CRT tiene identificadas 60 regiones industriales donde estarán disponibles cuatro bloques de 10 MHz cada una, lo que representa un total de 240 bloques durante la primera ronda de la licitación.
Si en alguna región no existe suficiente demanda, el proceso contempla un mecanismo flexible. En una segunda ronda, los participantes podrán pujar por polígonos específicos de menor tamaño, por ejemplo, aquellos que comprendan uno o dos parques industriales, con un límite de hasta 200 kilómetros por polígono. Scotiabank considera que los interesados deberían aspirar a obtener al menos dos bloques, equivalentes a 20 MHz por parque.
A diferencia de la ASIET, que cuestiona los límites de acumulación de espectro porque dejan fuera a los operadores móviles actuales, coincido con la idea de que esa decisión probablemente refleja que la autoridad de competencia económica (CNA) habría previsto restringir la participación de esos operadores desde el diseño de la licitación.
Los especialistas del banco consideran que este proceso está orientado hacia otro tipo de participantes. En su opinión, las Fibras mexicanas (Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces) y las empresas especializadas en implementación tecnológica tienen mayores posibilidades de competir por estos bloques.
Además, la implementación de las redes requerirá la participación de compañías especializadas como Axtel o Sonda, que podrían generar nuevos negocios mediante la instalación de redes privadas dentro de fábricas y complejos industriales, donde serán necesarios equipos como antenas, routers, fibra óptica y software especializado.
Asimismo, proveedores de infraestructura y redes de fibra óptica como Axtel, Bestel (Grupo Televisa), MCM (Megacable) y Telmex (América Móvil) también podrían beneficiarse de manera indirecta gracias al despliegue de estas redes.
Aunque actualmente las empresas mexicanas pueden solicitar a la CRT acceso limitado a frecuencias de espectro para uso interno, esos permisos no les permiten comercializar servicios. Por ello, para las Fibras que administran grandes parques industriales, obtener espectro mediante esta licitación significaría agregar valor a sus inmuebles y abrir nuevas líneas de negocio.
Como puede verse, la CRT-RRI-01 no es una licitación más de espectro para operadores móviles. Representa una oportunidad para modernizar los parques industriales del país, fortalecer su infraestructura digital y acelerar el desarrollo de las industrias 4.0 y 5.0 en México.
Quizá por eso esta licitación merece mucha más atención de la que ha recibido. No se trata solo de repartir espectro, sino de sembrar la infraestructura que permitirá a la industria mexicana competir en un mundo donde la conectividad será tan importante como la electricidad o el agua.
Administrar la IA
Mientras algunas empresas siguen presumiendo que “ya tienen inteligencia artificial”, la realidad es menos glamorosa. Tener cinco chatbots, tres modelos generativos y un ejército de agentes autónomos no convierte automáticamente a una organización en líder tecnológico. Es como llenar una oficina de becarios brillantes sin decirles quién manda ni qué deben hacer.
Ese, precisamente, comienza a ser el nuevo reto para las empresas: administrar la inteligencia artificial en lugar de simplemente acumularla.
Conforme aumenta el número de herramientas, también crecen la complejidad, los riesgos y la necesidad de coordinación.
Patricio Pérez Colmegna, vicepresidente para Latinoamérica de BMC Helix, sostiene que el verdadero diferenciador competitivo dejará de ser la cantidad de soluciones de IA para centrarse en la capacidad de gobernarlas. No basta con monitorear modelos; también es necesario integrarlos con procesos de negocio, aplicar políticas de seguridad, garantizar resultados auditables y coordinar la interacción entre distintos agentes inteligentes.
Sin una estrategia de administración, las organizaciones pueden terminar con sistemas aislados, procesos duplicados y mayores riesgos operativos, justo lo contrario de la eficiencia que prometía la IA.
La inteligencia artificial seguirá evolucionando a velocidad vertiginosa. La diferencia ya no estará en quién presume más herramientas, sino en quién evita que todas hablen al mismo tiempo y conviertan la innovación en un elegante caos digital.