UN PRESUPUESTO INTEGRAL EN LAS EMPRESAS BRINDA MEJORES RESULTADOS

UN PRESUPUESTO INTEGRAL EN LAS EMPRESAS BRINDA MEJORES RESULTADOS

Kelly México destaca que una planeación efectiva debe partir de la estrategia corporativa e integrar talento, tecnología, infraestructura y proveedores especializados.

El cierre del año representa para muchas organizaciones el inicio de la planeación estratégica y presupuestal de 2027. Más allá de proyectar gastos e ingresos, esta etapa ofrece la oportunidad de planear transformaciones organizacionales, además de anticipar capacidades, talento, tecnología y los socios especializados que serán indispensables para alcanzar los objetivos del negocio durante el próximo año.

Para Kelly México -empresa especializada en soluciones de talento y externalización de procesos- el presupuesto debe entenderse como el resultado de una planeación integral. Esto implica alinear los recursos con la estrategia corporativa, identificar las habilidades que requerirá cada organización y determinar qué procesos pueden fortalecerse con tecnología, cuáles con desarrollo de habilidades en la base de talento y cuáles mediante el acompañamiento de proveedores especializados.

“El presupuesto es el resultado de una planeación. Lo primero es estar cien por ciento alineado con la estrategia corporativa de la organización y entender claramente los objetivos a corto, mediano y largo plazo, para que las personas a cargo de proyectar presupuestos puedan hacer un diseño que impulse dicha estrategia”, explicó Ignacio Rojas, Director de Operaciones de Kelly México.

El contexto laboral refuerza la necesidad de anticiparse. Al 31 de agosto de 2026, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró 22 millones 798 mil 473 puestos de trabajo afiliados, mientras que en los últimos doce meses se generaron 343 mil 556 empleos, un crecimiento anual de 1.5%.[1]

A la par, la transformación tecnológica está modificando la manera en que las empresas operan y, con ello, los perfiles que requieren. Los Censos Económicos 2024 del INEGI reportaron que, entre las unidades económicas que utilizaron internet para sus actividades, 29% empleó servicios informáticos en la nube, 23.7% utilizó tecnologías para analizar grandes volúmenes de datos y 2.1% reportó el uso de sistemas de inteligencia artificial.[2]

“Sin talento no se mueve una organización. Una vez que entiendes cuáles son las habilidades que tu gente necesita tener hoy, cuáles requerirá en un par de años y cuáles será necesario fomentar a largo plazo, se puede planear el tipo de personal y los recursos que harán exitosa tu estrategia corporativa”, señaló Rojas, tras enfatizar que la decisión puede implicar capacitar al personal actual, incorporar talento con nuevas especialidades o apoyarse en socios capaces de diseñar soluciones específicas.

Desde la experiencia de Kelly, las conversaciones con los clientes ya reflejan un cambio: cada vez es más frecuente que las organizaciones pregunten cómo la inteligencia artificial y otras herramientas tecnológicas están optimizando procesos de atracción de talento, selección, atención a clientes y operación de servicios especializados. A la vez, estos cambios elevan la necesidad de fortalecer capacidades y habilidades enfocadas al análisis de datos, la comunicación y toma de decisiones, a una velocidad sin precedentes.

Dentro de esta planeación, el directivo recomienda que las empresas identifiquen desde la etapa presupuestal, aquellos procesos que pueden fortalecerse mediante servicios especializados. Dependiendo de la industria y del modelo de negocio, funciones que no forman parte del núcleo principal de una compañía pueden apoyarse en socios externos con experiencia específica, siempre bajo un alcance definido y en cumplimiento con la regulación aplicable.

“Las empresas que planean con anticipación pueden mantener cadenas de suministro mucho más eficientes. Cuando además invitan a sus socios a diseñar soluciones con ellas, tienen mayor certidumbre sobre cómo operarán esos procesos durante el siguiente año”, destacó el especialista.

Esta colaboración anticipada permite asignar recursos, establecer expectativas y construir soluciones antes de que exista una necesidad crítica. Kelly señala que algunas relaciones con clientes se han mantenido durante más de una década precisamente por la capacidad de planear en conjunto y ajustar los servicios conforme cambian las necesidades del negocio.

Rumbo a 2027, se observa una demanda creciente por talento capaz de desenvolverse en entornos más automatizados, particularmente en regiones con fuerte actividad manufacturera. Las nuevas inversiones y expansiones elevan la competencia por perfiles técnicos y, al mismo tiempo, las propias plantas demandan personas con mayor familiaridad con maquinaria, sistemas y procesos automatizados y digitales.

“Ya no se trata solamente de encontrar personas para una operación determinada. Conforme las empresas automatizan sus procesos o sus plantas manufactureras, también cambia el talento que necesitan. Eso obliga a mapear el mercado, anticipar la demanda y, en algunos casos, preparar a las personas antes de incorporarlas a una operación”, explicó Rojas.

La anticipación también puede reducir la presión sobre los tiempos de contratación. De acuerdo con la experiencia operativa de Kelly, un perfil profesional con menor nivel de especialización puede comenzar a presentarse a un cliente en menos de cinco días; mientras que una búsqueda altamente especializada puede extenderse hasta aproximadamente tres semanas, dependiendo del perfil, la industria y las condiciones del mercado.